Cuando un mariachi rasguea la guitarra en una plaza de Guadalajara, está tocando un instrumento cuya historia se remonta, mil doscientos años atrás, a las cortes de Bagdad y Córdoba. El camino del ʿud (el laúd árabe) hasta la guitarra mexicana pasa por uno de los personajes más fascinantes del Islam andalusí: Ziryab.
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La guitarra —acústica, eléctrica, la de doce cuerdas del mariachi, el requinto, la vihuela— es uno de los instrumentos más tocados en México, desde una serenata hasta un concierto de rock. Su forma (caja de resonancia, mástil con trastes, cuerdas pulsadas) desciende de una familia de instrumentos de cuerda pulsada cuyo miembro más influyente en la Edad Media fue el ʿud árabe: un instrumento de cuerpo abombado, sin trastes, tocado con una púa (risha), que sigue siendo central en la música árabe, turca y persa actual. La palabra misma “laúd” viene del árabe al-ʿud (“la madera”).
Quién, dónde, cuándo
El ʿud ya se tocaba en Arabia y Persia antes del Islam; los cronistas árabes lo mencionan como instrumento establecido desde al menos el siglo VI. Con la expansión del Islam y el auge de las cortes omeya (Damasco, siglo VIII) y abasí (Bagdad, siglos VIII-X), la música instrumental y la teoría musical se sistematizaron: aparecieron tratados sobre intervalos, escalas (maqamat) y ritmo, y músicos de corte como Ibrahim al-Mawsili y su hijo Ishaq al-Mawsili se volvieron figuras de referencia en Bagdad.
De ese círculo de Bagdad salió Abu al-Hasan ʿAli ibn Nafiʿ, conocido como Ziryab (“mirlo negro”, por su voz y su tez), nacido hacia el 789, probablemente en Irak, discípulo de Ishaq al-Mawsili. Según la crónica más citada, una rivalidad o el enojo de su maestro lo empujó a abandonar Bagdad; terminó en Córdoba en el año 822, acogido por el emir omeya Abd al-Rahman II. Ahí fundó una escuela de música que formó generaciones de intérpretes y, según los cronistas, transformó también las costumbres de la corte: el orden de los platillos en las comidas, la moda según la temporada y el cuidado personal.
Qué había antes y qué cambió
Antes de Ziryab, el ʿud andalusí tenía cuatro cuerdas dobles, siguiendo el modelo persa y árabe clásico. Se le atribuye haber añadido una quinta cuerda (algunos cronistas dicen que de color rojo, simbolizando el alma) y haber cambiado la púa de madera por una de pluma de águila, lo que habría dado un sonido más suave y expresivo. Estandarizó también la enseñanza: un método progresivo para alumnos, con ejercicios y repertorio ordenado, algo que no existía de forma sistemática antes de él en Al-Andalus. El resultado fue una escuela musical andalusí con identidad propia, que con el tiempo se mezcló con tradiciones locales ibéricas (mozárabes, judías, cristianas) para dar la música que los cronistas medievales llamaban simplemente “andalusí”.
Cómo llegó a Occidente y a México
El ʿud entró a la península ibérica con la conquista musulmana del siglo VIII y se popularizó en las cortes andalusíes durante los siglos siguientes. Los reinos cristianos del norte, en contacto constante con Al-Andalus, adoptaron el instrumento bajo el nombre de laúd, documentado en manuscritos como las Cantigas de Santa María (siglo XIII), que muestran músicos moros y cristianos tocando instrumentos de cuerda muy similares. En paralelo, en la España medieval convivieron dos tipos de guitarra: la guitarra morisca (de cuerpo ovalado, boca redonda, cuerdas dobles, heredera directa de la tradición árabe) y la guitarra latina (de cintura marcada, más cercana a instrumentos europeos anteriores). Durante los siglos XV y XVI ambas tradiciones se fusionaron en la guitarra española de seis órdenes, antecesora directa de la guitarra clásica moderna.
Esa guitarra española cruzó el Atlántico con los colonizadores y misioneros del siglo XVI y se adaptó en Nueva España: de ella derivan instrumentos como la vihuela mexicana (de cinco cuerdas, sonido agudo) y el guitarrón que hoy son columna vertebral del mariachi, símbolo musical de México reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial. La línea completa es larga pero trazable: ʿud persa-árabe → corte de Bagdad → Ziryab en Córdoba → laúd y guitarra morisca andalusí → guitarra española → vihuela y guitarrón mexicanos.
Lo que dice el Islam
El Islam no prohíbe el sonido ni la celebración: el Profeta ﷺ permitió expresamente el canto y la pandereta (duff) en ocasiones como una boda:
«Anunciad este matrimonio, celebradlo en la mezquita y tocad para él la pandereta».
Sunan at-Tirmidhi 1089
En otra ocasión, el Profeta ﷺ entró a la casa de ʿAishah cuando dos niñas cantaban canciones sobre la batalla de Buʿath con una pandereta, y permitió que continuaran en un día de fiesta (Bujari 987). Sobre instrumentos musicales en general, los sabios clásicos discutieron algunos hadices que mencionan “instrumentos de diversión” (maʿazif) entre los signos de decadencia moral de una comunidad, y a partir de ahí construyeron posturas distintas: una mayoría los consideró reprobables o prohibidos en contextos de diversión desligados de toda finalidad lícita, y otra corriente —apoyada en el precedente del canto y la pandereta permitidos— limitó la prohibición al contenido indecente, al exceso o a la mezcla con el alcohol, permitiendo formas moderadas de música y celebración. No es un asunto cerrado con una sola respuesta, sino un campo de ijtihad (esfuerzo interpretativo) legítimo dentro del Sunnismo.
Verdad y mito
Verdad: el ʿud es un instrumento preislámico de Persia y Arabia que la corte omeya y abasí perfeccionó, estandarizó y difundió; Ziryab es una figura histórica real, documentada por cronistas como Ibn Hayyan e Ibn Diḥya, cuya llegada a Córdoba en 822 y cuya escuela de música están bien establecidas en la historiografía. Su aportación técnica al ʿud (la quinta cuerda, la nueva púa) también está documentada por múltiples fuentes árabes medievales.
Mito: la leyenda popular —muy repetida en artículos de divulgación y redes sociales— de que Ziryab “inventó” la pasta de dientes, el desodorante o incluso el concepto del menú de varios tiempos en Europa exagera lo que dicen las fuentes primarias, que hablan de refinamientos de etiqueta cortesana andalusí, no de invenciones tecnológicas verificables con ese nombre. Conviene contarlo como tradición histórica con matices, no como hecho probado punto por punto. Tampoco es exacto decir que “el Islam inventó la guitarra”: lo correcto es hablar de una cadena de transmisión y fusión de varios siglos entre el ʿud árabe y tradiciones ibéricas preexistentes.
En resumen
- El ʿud es un instrumento preislámico que la civilización islámica sistematizó y refinó, no que inventó desde cero.
- Ziryab, músico de Bagdad establecido en Córdoba en 822, es una figura histórica real que añadió una quinta cuerda al ʿud y fundó una escuela musical influyente.
- El ʿud dio origen al laúd europeo y, junto con la guitarra morisca andalusí, a la guitarra española de los siglos XV-XVI.
- De la guitarra española derivan la vihuela y el guitarrón del mariachi mexicano.
- El Islam permite el canto y ciertos instrumentos en celebraciones lícitas (Tirmidhi, Bujari 987); sobre otros instrumentos, los sabios sunitas sostienen posturas distintas, sin unanimidad.
- Cuidado con las leyendas sobre Ziryab: separan lo documentado de lo exagerado.
Sigue la ruta de esta herencia en la arquitectura del mundo islámico o en México y el Islam: lo que ya compartimos.



