Lo que llevó al avión: Ibn Firnas, los cohetes y las cometas

الطَّيَرانat-tayaran

Entre la leyenda de Córdoba y el torpedo de pólvora: lo que de verdad sabemos sobre los sueños islámicos de volar.

Ciencia y salud · Inventos del mundo islámicoSegún el Corán y la Sunnah

Una cometa de tela roja volando alto contra un cielo azul despejado.
Una cometa de tela roja volando alto contra un cielo azul despejado.Foto: James Lo / Unsplash

Pocos temas de la ciencia islámica mezclan tanto la historia real con la leyenda como el sueño de volar. Esta página separa con cuidado lo que está documentado —los cohetes y el torpedo de pólvora del siglo XIII— de lo que es fama tardía y semi-legendaria, como el planeador de Córdoba.

Lo usas hoy

Cada vez que ves un avión cruzar el cielo, lanzas una cometa o escuchas los cohetes de una fiesta patronal en México, tocas alguna hebra de esta historia: el deseo humano de volar, y la tecnología concreta de la pólvora y el cohete que hoy sigue usándose en fuegos artificiales, señales y —de forma mucho más sofisticada— en la propulsión de cohetes espaciales.

Quién, dónde, cuándo

La figura más citada es ʿAbbas ibn Firnas, en Córdoba, hacia el año 875 (las fechas varían según la fuente). Se cuenta que, ya anciano, se lanzó desde una elevación con un traje cubierto de plumas sobre una estructura de alas, planeó un trecho y cayó, lastimándose la espalda porque —dice la historia— no había diseñado una cola para frenar el descenso. Casi cuatro siglos después, en Siria o Egipto, Hasan ar-Rammah escribió en el siglo XIII un tratado militar con fórmulas de pólvora purificada y el diseño de un torpedo autopropulsado en forma de huevo, que avanzaba sobre el agua mediante un cohete interno, posiblemente para incendiar barcos enemigos. Mucho más tarde, en el Estambul del siglo XVII, el cronista Evliya Çelebi relató que un tal Hezarfen Ahmed Çelebi voló con alas artificiales sobre el estrecho del Bósforo y aterrizó sano y salvo, siendo recompensado por el sultán.

Qué había antes y qué cambió

El deseo de volar es prácticamente universal: el mito griego de Ícaro, las cometas usadas en China desde hace más de dos mil años (incluidos vuelos humanos documentados con cometas grandes) y hasta un monje inglés, Eilmer de Malmesbury, que hacia el año 1010 —también según un relato posterior, no contemporáneo— intentó planear desde una torre. El “invento” real y verificable en esta historia no es el vuelo humano, sino la pólvora aplicada a un proyectil autopropulsado: eso es lo que aparece, con receta y descripción técnica, en el tratado de Hasan ar-Rammah, y representa una mejora genuina sobre la pólvora china original, que antes se usaba sobre todo para fuegos artificiales y lanzas de fuego simples.

Cómo llegó a Occidente y a México

La pólvora nació en China (documentada desde el siglo IX) y llegó al mundo islámico por las rutas comerciales de Asia Central. Los ingenieros militares islámicos, entre ellos Hasan ar-Rammah, refinaron la purificación del salitre y diseñaron armas específicas como su torpedo. El contacto militar entre el mundo islámico y la Europa cristiana —las Cruzadas, la Reconquista de la península ibérica— fue el canal principal por el que esa pólvora mejorada y el conocimiento de armas incendiarias llegaron a Europa, donde se desarrollaron después las armas de fuego. De ahí, con la colonización española, la pólvora y los cohetes llegaron a Nueva España: los cohetes de las fiestas mexicanas —en ferias patronales, en las celebraciones de fin de año, en el Día de Muertos— son un eslabón final, muy visible, de esa cadena que empieza en China y pasa por el mundo islámico y España.

Lo que dice el Islam

أَوَلَمْ يَرَوْا إِلَى الطَّيْرِ فَوْقَهُمْ صَافَّاتٍ وَيَقْبِضْنَ

«¿Acaso no ven a las aves sobre ellos, desplegando y recogiendo sus alas?».

Corán 67:19
أَلَمْ يَرَوْا إِلَى الطَّيْرِ مُسَخَّرَاتٍ فِي جَوِّ السَّمَاءِ مَا يُمْسِكُهُنَّ إِلَّا اللَّهُ

«¿Acaso no han visto las aves suspendidas en el aire del cielo? Nadie las sostiene sino Allah».

Corán 16:79

Estos versos invitan a observar el vuelo de los pájaros como una señal de la creación, no como una instrucción técnica para construir una máquina voladora. Ningún texto islámico ordena o predice el vuelo humano; lo que sí hay, de forma constante en el Corán, es una invitación a mirar el cielo y sus criaturas con atención.

Verdad y mito

Esta sección merece especial cuidado, porque es de las que más se exageran en libros populares sobre inventos islámicos.

El planeador de Ibn Firnas: es fama semi-legendaria, no un hecho comprobado. La única fuente es Al-Maqqari, un historiador del siglo XVII que escribió casi ochocientos años después del supuesto evento, basándose en tradiciones que ya circulaban de forma oral o en textos hoy perdidos. Pudo ocurrir algo parecido a lo que se cuenta; también pudo ser una leyenda construida siglos después alrededor de un personaje real conocido por sus inventos. Presentarlo como “el primer vuelo de la historia, probado científicamente” —como hace a veces la divulgación popular— no es honesto con la evidencia disponible.

Hezarfen Ahmed Çelebi: es un caso todavía más claro de leyenda. Depende de un solo cronista, Evliya Çelebi, reconocido por sus exageraciones literarias, y no hay ningún registro independiente de la época que lo confirme. Debe presentarse como leyenda otomana, no como hecho histórico documentado.

Hasan ar-Rammah y la pólvora: aquí sí hay un documento técnico real, del siglo XIII, con recetas y descripciones de un torpedo autopropulsado. Esto es una mejora genuina y verificable sobre la pólvora china, no una leyenda. La distinción es clara: los cohetes de pólvora son historia documentada; el vuelo humano en el mundo islámico medieval es, en el mejor de los casos, semi-legendario.

En resumen

  • El planeador de Ibn Firnas (Córdoba, c. 875) es fama tardía (Al-Maqqari, siglo XVII), no un hecho de ingeniería probado.
  • El “vuelo” de Hezarfen Ahmed Çelebi sobre el Bósforo es una leyenda otomana, basada en un único cronista poco fiable.
  • El torpedo autopropulsado de Hasan ar-Rammah (siglo XIII) sí es un documento técnico real y una mejora verificable de la pólvora china.
  • La pólvora es un invento chino; el mundo islámico la refinó y la transmitió a Europa por contacto militar.
  • Los cohetes de las fiestas mexicanas descienden de esa cadena histórica: China → mundo islámico → España → México.

Fuentes

Las aleyas se citan como sura:aleya. Los hadices, con su colección y número según las ediciones de referencia. Las traducciones son nuestras, cuidando el sentido del árabe.

  1. Corán 16:79 — «¿Acaso no han visto las aves suspendidas en el aire del cielo? Nadie las sostiene sino Allah».
  2. Corán 67:19 — «¿Acaso no ven a las aves sobre ellos, desplegando y recogiendo sus alas?».
  3. Al-Maqqari, Nafh al-Tib min Ghusn al-Andalus ar-Ratib (siglo XVII) — relato tardío del intento de vuelo de Ibn Firnas.
  4. Hasan ar-Rammah, Kitab al-Furusiyya wa al-Manasib al-Harbiyya (siglo XIII) — recetas de pólvora y descripción de un torpedo autopropulsado.
  5. Ahmad Y. Hassan, "Al-Rammah and the History of Gunpowder" — análisis del tratado de Hasan ar-Rammah.
  6. Evliya Çelebi, Seyahatname (siglo XVII) — el relato del "vuelo" de Hezarfen Ahmed Çelebi sobre el Bósforo, escrito décadas después de los hechos por un cronista célebre por sus exageraciones.

Preguntas frecuentes

¿Ibn Firnas voló de verdad?

No lo sabemos con certeza. El relato más citado —que se lanzó desde una torre de Córdoba con alas cubiertas de plumas, planeó un trecho y aterrizó lastimándose la espalda por no tener cola— aparece por primera vez en un texto de Al-Maqqari, escrito casi ochocientos años después, en el siglo XVII. No hay ninguna fuente del siglo IX, cercana a los hechos, que lo confirme. Es una historia posible y bonita, pero semi-legendaria, no un hecho de ingeniería aeronáutica probado.

¿Qué pasó realmente con Hezarfen Ahmed Çelebi?

La historia de que voló con alas artificiales cruzando el Bósforo en Estambul, en el siglo XVII, viene de un solo cronista, Evliya Çelebi, célebre precisamente por adornar sus relatos de viaje. No hay ninguna otra fuente independiente de la época que lo confirme. Los historiadores la consideran una leyenda otomana, no un hecho documentado de forma fiable.

¿Qué sí está bien documentado sobre pólvora y cohetes en el mundo islámico?

El tratado de Hasan ar-Rammah, del siglo XIII, con recetas detalladas de pólvora y la descripción de un torpedo autopropulsado, con forma de huevo, que avanzaba sobre el agua mediante propulsión de cohete. Eso sí es un documento técnico real de su tiempo, no un relato tardío, y muestra un avance genuino sobre la pólvora que llegó originalmente de China.

¿Los musulmanes inventaron la pólvora?

No. La pólvora es una invención china, documentada desde el siglo IX. Los ingenieros del mundo islámico la recibieron, mejoraron la purificación del salitre y desarrollaron armas específicas, como el torpedo de Hasan ar-Rammah, y la transmitieron hacia Europa a través del contacto militar y comercial, sobre todo en tiempos de las Cruzadas y de la Reconquista.

¿Qué relación tiene esto con los cohetes de las fiestas mexicanas?

Los cohetes de pólvora que se usan en fiestas patronales, castillos y celebraciones del Día de Muertos en México descienden de esa misma cadena tecnológica: pólvora china, refinada y aplicada a proyectiles en el mundo islámico, llevada a España por contacto con Al-Andalus y el Mediterráneo, y traída después a Nueva España por los colonizadores.

¿Entonces no hay ningún vínculo islámico real con la historia del vuelo?

Sí lo hay, pero es más modesto de lo que dice la leyenda: el trabajo real y documentado de Hasan ar-Rammah con cohetes de pólvora, y el interés genuino —expresado en el Corán y en la poesía árabe— por el vuelo de las aves como signo de la creación. El planeador de Ibn Firnas puede o no haber ocurrido; lo honesto es presentarlo como posible, no como comprobado.

Sigue explorando