El Corán habla a la mujer directamente, como creyente plena: «Los creyentes y las creyentes son amigos y protectores unos de otros» (9:71); «quien haga el bien, hombre o mujer, y sea creyente, le haremos vivir una vida buena» (16:97). En la Arabia del siglo VII, donde a las niñas se las enterraba al nacer y a las viudas se las heredaba como objetos, el Islam dio a la mujer derecho a la vida, al patrimonio, a heredar, a elegir esposo, a divorciarse, a estudiar y a opinar. Esos derechos están en el texto, con fecha y con testigos.
Y sin embargo pocas ideas se repiten tanto como la de que el Islam castiga a la mujer. Esta sección responde a esa propaganda con lo único que sirve: las fuentes. Separa lo que dice el Islam de lo que hacen algunas culturas en su nombre, explica sin esconderlas las aleyas que se citan para atacarlo, y reúne lo que las mujeres musulmanas buscan y pocas veces encuentran en español: sus derechos, el hiyab, las grandes mujeres de la historia, su lugar en la mezquita y las reglas de su práctica religiosa. Está escrita para ser leída y revisada por las mujeres de la comunidad.