La mujer en la mezquita y la comunidad

المرأة والمُجتمعal-marʾah wal-muytamaʿ

«No impidáis a las mujeres las mezquitas»: su lugar en la oración, la enseñanza y la vida pública.

La mujer · Fe y prácticaSegún el Corán y la Sunnah

Una mujer reza sola sobre la alfombra verde de una gran mezquita, vista de espaldas.
Una mujer reza sola sobre la alfombra verde de una gran mezquita, vista de espaldas.Foto: Alim / Unsplash

En la mezquita del Profeta ﷺ, en Medina, había una puerta que se llamaba la puerta de las mujeres. Por ella entraban las compañeras a rezar las cinco oraciones, a escuchar el viernes, a aprender, a preguntar y a opinar. Esa puerta, y lo que había detrás de ella, es el punto de partida de esta página: cuál es el lugar de la mujer en la mezquita y en la vida de la comunidad según la Sunnah, qué pasó después en algunos lugares, y cómo lo vivimos en Guadalajara.

«No impidáis a las mujeres las mezquitas»

«Cuando vuestras mujeres os pidan permiso para ir a la mezquita, dádselo».

Sahih al-Bujari 900; Sahih Muslim 442

«No impidáis a las siervas de Allah las mezquitas de Allah».

Sunan Abu Dawud 567

Estos hadices se dijeron porque hacía falta decirlos: ya en tiempos del Profeta ﷺ había hombres que preferían que sus esposas se quedaran en casa. Él se lo prohibió, y la práctica de Medina fue la que describen las fuentes:

  • Las cinco oraciones. Las mujeres rezaban el Fajr en la mezquita con el Profeta ﷺ y volvían a casa cuando aún estaba oscuro, envueltas en sus mantos (Bujari 865). Si rezaban la oración del alba, rezaban las demás.
  • El viernes. Asistían al sermón y a la oración; varios hadices sobre el contenido de las khutbas los transmiten mujeres que estaban allí.
  • El Eid. Umm ʿAtiyyah cuenta que el Profeta ﷺ ordenó que salieran al Eid todas las mujeres, incluidas las jóvenes y las que tenían la menstruación, que se apartaban del lugar de la oración pero participaban de la reunión y las súplicas (Bujari 324, 974). En un Eid, bajó del púlpito y fue expresamente a la sección de las mujeres a exhortarlas, y ellas se quitaron los anillos y pendientes para darlos en caridad (Bujari 1412).
  • Las noches de Ramadán. Rezaban el taraweeh en la mezquita, y siguieron haciéndolo bajo los califas.
  • El retiro espiritual (iʿtikaf): las esposas del Profeta ﷺ lo hacían en la mezquita, con sus tiendas (Bujari 2033).

Cuando ʿUmar ibn al-Khattab quiso desalentar a su esposa ʿAtikah de ir a la mezquita, no se lo prohibió, porque sabía que el Profeta ﷺ lo había prohibido; y ella siguió yendo hasta el día en que ʿUmar fue asesinado en el Fajr, con ella presente.

Cómo se organizaba el espacio

El Profeta ﷺ organizó la mezquita con sentido común y pudor, no con exclusión:

  • Las filas de las mujeres detrás de las de los hombres (Muslim 440), porque la oración incluye inclinarse y postrarse y nadie debe tener un cuerpo ajeno delante de los ojos. Cuando la mezquita es una sala única, es lo que se hace; muchas mezquitas usan hoy una sala contigua o un balcón. Lo esencial: que la mujer oiga al imam y forme parte de la misma congregación.
  • Una puerta propia: el Profeta ﷺ dijo «si dejáramos esta puerta para las mujeres…» y desde entonces se llamó así (Abu Dawud 462).
  • Salir primero: al terminar, el Profeta ﷺ se quedaba unos momentos sentado para que las mujeres salieran antes que los hombres (Bujari 866).
  • Sin perfume al ir a la mezquita (Muslim 443), como parte del pudor del espacio compartido, y con la vestimenta de la calle (24:31).

El hadiz que dice que «sus casas son mejores para ellas» (Abu Dawud 567) se ha usado a veces para cerrar la puerta. Su sentido es otro: la mujer no está obligada a la congregación como el hombre, y su oración en casa vale igual que la del hombre en la mezquita; es una facilidad para la que tiene hijos pequeños o trabajo, no una exclusión. La primera mitad del mismo hadiz es «no las impidáis». Las dos mitades van juntas.

El derecho a aprender y a enseñar

Las mujeres dijeron al Profeta ﷺ: «Los hombres te tienen más que nosotras; dedícanos un día». Y él les fijó un día en que se reunía con ellas, las exhortaba y les enseñaba.

Sahih al-Bujari 101

Las compañeras preguntaban en público, sin vergüenza, sobre menstruación, matrimonio, herencia o guerra; los libros de hadiz están llenos de «una mujer vino al Profeta ﷺ y preguntó…». Y enseñaban: ʿAishah a los grandes compañeros, Ash-Shifa a Hafsah (Abu Dawud 3887), Umm ʿAtiyyah a la comunidad entera cómo se lava al difunto. Durante los mil años siguientes las muhaddithat enseñaron hadiz en las mezquitas a los sabios más grandes, como contamos en las grandes mujeres del Islam. La mujer puede dar clases en la mezquita, a mujeres y a hombres, con la modestia debida, y puede dirigir la oración de otras mujeres; Umm Waraqah dirigía la de su casa con permiso expreso del Profeta ﷺ (Abu Dawud 591). Lo que el consenso reserva a los hombres es dirigir la oración de una congregación mixta; todo lo demás está abierto.

El trabajo y el dinero

Las compañeras trabajaban fuera de casa y nadie lo consideró extraño: Asma bint Abi Bakr en el campo (Bujari 5224), otras vendiendo, curtiendo, cosiendo, cuidando enfermos. ʿUmar puso a una mujer, Ash-Shifa, al frente del mercado de Medina. Las condiciones que la Sunnah pone al trabajo de la mujer son las mismas que pone al del hombre: honestidad, modestia en el trato y en la vestimenta, y no abandonar a quien depende de uno. Su salario es suyo (4:32) y no está obligada a gastarlo en la casa. La mujer que trabaja y la que decide dedicarse a su hogar cumplen ambas con el Islam; lo que el Islam no acepta es que se le prohíba trabajar por ser mujer, ni que se la obligue a mantener la casa, que es deber del esposo.

La voz pública

وَالْمُؤْمِنُونَ وَالْمُؤْمِنَاتُ بَعْضُهُمْ أَوْلِيَاءُ بَعْضٍ ۚ يَأْمُرُونَ بِالْمَعْرُوفِ وَيَنْهَوْنَ عَنِ الْمُنكَرِ

«Los creyentes y las creyentes son protectores unos de otros: ordenan el bien y prohíben el mal».

Corán 9:71

Ordenar el bien y prohibir el mal es una tarea pública, y el Corán la encarga a los dos. Las creyentes dieron su juramento de lealtad al Profeta ﷺ directamente, no a través de sus esposos (60:12). Umm Salamah resolvió con su consejo la crisis de Hudaybiyyah (Bujari 2731). Khawlah bint Thaʿlabah discutió con el Profeta ﷺ sobre su divorcio, y Allah reveló que la había escuchado (58:1); años después detuvo al califa ʿUmar en la calle para reprenderlo, y él la escuchó de pie hasta que terminó, diciendo: «Allah la escuchó desde el cielo, ¿y no la va a escuchar ʿUmar?». Otra mujer corrigió a ʿUmar en público, ante toda la congregación, cuando quiso limitar el mahr, citándole el Corán, y él se retractó: «La mujer tiene razón y ʿUmar se equivocó». En la batalla, las mujeres estaban en Uhud y Hunayn (Bujari 2880).

Nada de esto es “feminismo occidental” trasplantado: es la primera generación. Votar, asociarse, escribir, enseñar, opinar sobre los asuntos de la comunidad y ocupar responsabilidades es hacer lo que ellas hicieron. Lo que el Islam pide es que se haga con la modestia, la honestidad y el respeto que pide a todos, hombres y mujeres.

La maternidad, sin encierro

El Islam honra a la madre por encima del padre (Muslim 2548) y considera la crianza una misión, no una condena. Pero la aleya que se cita para “encerrar” a la mujer (33:33, «quedaos en vuestras casas») va dirigida a las esposas del Profeta ﷺ, con reglas propias de su rango (33:32). La madre de los compañeros no vivía encerrada: iba a la mezquita con sus hijos (el Profeta ﷺ acortaba la oración si oía llorar a un niño, Bujari 707), al mercado, a visitar a su familia, a los funerales y a las celebraciones. La maternidad y la vida pública no se excluían; se ayudaban, porque la comunidad cuidaba a los niños entre todos.

Lo que pasó después, y lo que hacemos aquí

Con los siglos, en algunas regiones, las costumbres locales fueron cerrando la puerta que el Profeta ﷺ mandó abrir: mezquitas sin espacio para mujeres, clases solo para hombres, comunidades donde la mujer no tiene voz. No es la Sunnah; es su olvido, y hay que decirlo. Cada vez que una mezquita se construye sin sala de mujeres, contradice a Bujari 900.

En la mezquita de Guadalajara:

  • Hay espacio para mujeres en todas las oraciones, el viernes, el Eid y el taraweeh de Ramadán.
  • Las clases de enseñanza del Islam de los fines de semana son para todos; hay también reuniones y lecturas solo de mujeres.
  • Un grupo de hermanas acompaña a las nuevas musulmanas, a las mujeres que tienen curiosidad por el Islam y a quienes pasan por un momento difícil, coordina el iftar comunitario en Ramadán y las celebraciones, y tiene voz en las decisiones de la comunidad.
  • Las mujeres enseñan en la comunidad, organizan actividades y representan a la mezquita ante la ciudad.

Si eres mujer y nunca has entrado en una mezquita, la puerta está abierta. Si eres musulmana y en tu país no había lugar para ti, aquí lo hay. Y si eres hombre de la comunidad, tu deber es el que fijó el Profeta ﷺ: no impedir, sino facilitar.

Preguntas prácticas frecuentes

  • ¿Puedo ir con mis hijos? Sí. El Profeta ﷺ rezaba con niños alrededor, cargó a su nieta durante la oración (Bujari 516) y acortaba la recitación si oía llorar a un bebé (Bujari 707). Los niños en la mezquita no son un estorbo: son la comunidad de dentro de veinte años. Si un niño llora, se le atiende con calma; nadie tiene derecho a mirar mal a una madre.
  • ¿Y si tengo la menstruación? Puedes venir a las clases, a las celebraciones y a las reuniones; solo te apartas del lugar de la oración, como hacían las compañeras en el Eid (Bujari 324). Nadie tiene por qué saberlo ni preguntarlo.
  • ¿Cómo debo vestir? Con la vestimenta normal de la calle según el Islam: ropa holgada, no transparente, y pañuelo (24:31); sin perfume fuerte (Muslim 443). Si aún no usas hiyab, la mezquita tiene pañuelos prestados y nadie te juzgará por venir a aprender.
  • ¿Puedo hablar con el imam directamente? Sí, y debes hacerlo cuando lo necesites: las compañeras preguntaban al Profeta ﷺ sin intermediarios. Si prefieres, una hermana te acompaña o pregunta por ti.
  • ¿Tienen voz las mujeres en las decisiones? En la mezquita de Guadalajara, sí: el grupo de hermanas participa en la organización de las actividades, las celebraciones y la acogida, y sus propuestas se escuchan. Una comunidad que decide sin la mitad de sus miembros no está siguiendo la Sunnah de Hudaybiyyah.
  • ¿Puedo venir aunque no sea musulmana? Claro. Las puertas están abiertas a quien quiera conocer, con respeto y curiosidad. Muchas hermanas de la comunidad entraron por primera vez así.

En resumen

  • El Profeta ﷺ prohibió impedir a las mujeres ir a la mezquita (Bujari 900); las compañeras rezaban las cinco oraciones, el viernes, el Eid y el taraweeh con él.
  • El espacio se organiza con pudor, no con exclusión: filas detrás o sala contigua, puerta propia, salir primero; la mujer no está obligada a la congregación, pero tiene derecho a ella.
  • La mujer aprende y enseña (Bujari 101), a mujeres y a hombres; dirige la oración de mujeres (Abu Dawud 591).
  • Trabaja, con su salario propio (4:32), y tiene voz pública: el juramento (60:12), el consejo de Umm Salamah, las mujeres que corrigieron a ʿUmar.
  • La maternidad no es encierro: 33:33 es para las esposas del Profeta ﷺ.
  • En Guadalajara: espacio, clases y un grupo de hermanas con voz.

¿Quieres conocer a las hermanas de la comunidad? Escríbenos y te ponemos en contacto.

Fuentes

Las aleyas se citan como sura:aleya. Los hadices, con su colección y número según las ediciones de referencia. Las traducciones son nuestras, cuidando el sentido del árabe.

  1. Corán 9:71 — «Los creyentes y las creyentes son protectores unos de otros».
  2. Corán 60:12 — el juramento de las creyentes.
  3. Corán 58:1 — Allah escucha a la mujer que discute con el Profeta ﷺ.
  4. Corán 24:31; 33:59 — la vestimenta en el espacio público.
  5. Corán 33:32-33 — aleyas propias de las esposas del Profeta ﷺ.
  6. Sahih al-Bujari 900; Sahih Muslim 442 — «Cuando vuestras mujeres os pidan permiso para ir a la mezquita, dádselo».
  7. Sahih al-Bujari 865 — las mujeres rezaban el Fajr con el Profeta ﷺ y volvían sin ser reconocidas por la oscuridad.
  8. Sahih al-Bujari 324; 974 — Umm ʿAtiyyah: todas las mujeres salían al Eid, incluso las que menstruaban.
  9. Sahih al-Bujari 101 — el día de enseñanza para las mujeres.
  10. Sahih al-Bujari 2731 — el consejo de Umm Salamah.
  11. Sahih al-Bujari 2880 — las mujeres en Uhud.
  12. Sahih al-Bujari 5224 — Asma trabaja el campo.
  13. Sahih al-Bujari 866 — las mujeres salen primero de la mezquita.
  14. Sahih al-Bujari 1412 — el Profeta ﷺ predicó a las mujeres en el Eid y ellas dieron sus joyas en caridad.
  15. Sahih Muslim 440 — «La mejor fila de las mujeres es la última».
  16. Sahih Muslim 443 — «Que ninguna mujer perfumada asista al ʿIsha con nosotros».
  17. Sunan Abu Dawud 462 — «Si dejáramos esta puerta para las mujeres…».
  18. Sunan Abu Dawud 567 — «No impidáis a las mujeres las mezquitas, aunque sus casas son mejores para ellas».
  19. Sunan Abu Dawud 591 — Umm Waraqah dirige la oración de su casa.
  20. Sunan Abu Dawud 3887 — Ash-Shifa enseña a Hafsah.
  21. Sunan at-Tirmidhi 2016 — el trato del Profeta ﷺ con la gente.
  22. Sahih al-Bujari 516; 707 — el Profeta ﷺ rezó cargando a su nieta y acortaba la oración al oír llorar a un niño.
  23. Sahih al-Bujari 2033 — el iʿtikaf de las esposas del Profeta ﷺ en la mezquita.
  24. Sahih Muslim 2548 — «Tu madre, tu madre, tu madre».

Preguntas frecuentes

¿Las mujeres pueden ir a la mezquita?

Sí, y el Profeta ﷺ prohibió impedírselo: "Cuando vuestras mujeres os pidan permiso para ir a la mezquita, dádselo" (Bujari 900). Las compañeras rezaban con él las cinco oraciones, el viernes, el Eid y las noches de Ramadán. Que en algunas mezquitas del mundo no haya espacio para mujeres es una costumbre contraria a la Sunnah. En la mezquita de Guadalajara hay espacio para ellas en todas las oraciones.

¿Por qué las mujeres rezan detrás de los hombres?

Por pudor en un acto que incluye inclinarse y postrarse, no por inferioridad: en la oración todos miran al frente y nadie ve a nadie. La fila de las mujeres iba detrás en la mezquita del Profeta ﷺ (Muslim 440), y ellas salían primero para no mezclarse en la puerta (Bujari 866). Muchas mezquitas hoy usan una sala aparte o un balcón; lo esencial es que la mujer oiga al imam y forme parte de la misma congregación.

¿Es obligatorio para la mujer ir al viernes?

No; la oración del viernes en congregación es obligatoria para los hombres, y para la mujer es opcional: si va, cumple con ella; si no, reza el Dhuhr en casa. Es una facilidad, no una exclusión: la mujer con hijos pequeños o trabajo no carga con esa obligación. Pero puede asistir, como asistían las compañeras, y la mezquita debe recibirla.

¿Puede una mujer enseñar, dar clases o dirigir?

Enseñar, sí, a mujeres y a hombres: ʿAishah enseñó a los grandes compañeros y las muhaddithat a los grandes sabios durante siglos. Dirigir la oración en congregación de hombres no, según el consenso; dirigir la de mujeres, sí, y Umm Waraqah dirigía la de su casa con permiso del Profeta ﷺ (Abu Dawud 591). Puede dirigir proyectos, asociaciones, escuelas y comités de la comunidad, y de hecho lo hace en casi todas las mezquitas del mundo.

¿Puede la mujer musulmana participar en política y en la vida pública?

Sí. Las creyentes dieron su juramento de lealtad al Profeta ﷺ directamente (60:12), un acto político; Umm Salamah aconsejó al Profeta ﷺ en una crisis de Estado (Bujari 2731); una mujer corrigió públicamente al califa ʿUmar y él se retractó. Votar, opinar, asociarse, trabajar en lo público y ocupar cargos es participar en la comunidad como lo hicieron ellas, con la modestia y la honestidad que el Islam pide a todos.

¿Cómo participo en la mezquita de Guadalajara si soy mujer?

Ven a cualquier oración: hay espacio para mujeres. Los fines de semana hay clases de enseñanza del Islam abiertas a todos, y un grupo de hermanas que organiza reuniones, acompaña a las nuevas musulmanas y a quienes tienen curiosidad, y coordina el iftar en Ramadán y las celebraciones del Eid. Escríbenos y te ponemos en contacto con ellas.

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