Cuando se dice que el Islam borra a la mujer, conviene abrir la historia. La primera persona que creyó en el Profeta ﷺ fue una mujer. La primera mártir fue una mujer. La que consoló al Profeta ﷺ la noche de la revelación, la que le aconsejó en la crisis de Hudaybiyyah, la que lo defendió con la espada en Uhud, la que transmitió más hadices que casi cualquier compañero, la que fundó la universidad más antigua del mundo: mujeres. Esta página reúne a algunas de ellas, con sus fuentes, no como excepciones sino como lo que fueron: la mitad de la comunidad que levantó el Islam.
Las mujeres del Corán
El Corán casi no nombra a nadie que no sea profeta. Por eso llama la atención que a una mujer la nombre veinte veces y le dedique una sura entera.
Maryam (María), madre de ʿIsa
يَا مَرْيَمُ إِنَّ اللَّهَ اصْطَفَاكِ وَطَهَّرَكِ وَاصْطَفَاكِ عَلَىٰ نِسَاءِ الْعَالَمِينَ«¡Maryam! Allah te ha elegido, te ha purificado y te ha elegido sobre las mujeres del mundo».
Corán 3:42
Consagrada al templo desde antes de nacer, criada bajo la tutela de Zakariyya, recibe la visita del ángel, concibe a ʿIsa sin padre por la palabra de Allah y lo da a luz sola bajo una palmera (19:16-34). El Corán la llama siddiqah, veraz (5:75), y la pone como ejemplo para todos los creyentes, hombres y mujeres (66:12). El Profeta ﷺ la contó entre las cuatro mujeres perfectas de la humanidad (Muslim 2431). Su historia completa está en Historias del Islam.
Otras mujeres del Corán
- Asiyah, la esposa de Faraón, que creyó en Musa en el palacio del tirano y murió por ello, pidiendo «una casa junto a Ti en el Paraíso» (66:11). Una de las cuatro mejores (Muslim 2431).
- La madre de Musa, que lo puso en el río por orden de Allah y a quien Allah se lo devolvió (28:7-13), y su hermana, que lo siguió por la orilla y negoció con el palacio (20:40).
- La reina de Saba (Bilqis en la tradición), gobernante que consultó a su consejo, evitó la guerra con inteligencia y reconoció la verdad cuando la vio (27:23-44): el Corán la presenta como una gobernante sabia, sin una palabra de reproche por ser mujer.
- Hawwa (Eva), creada del mismo ser que Adán (4:1), sin que el Corán la culpe del error del Paraíso: los dos comieron y los dos fueron perdonados (2:36-37).
- La esposa de Ibrahim que ríe al recibir la noticia de Ishaq (11:71), y Hayar, cuya carrera entre Safa y Marwah repiten millones de peregrinos cada año.
Las mujeres alrededor del Profeta ﷺ
Khadijah bint Khuwaylid: la primera creyente
Era una empresaria rica de La Meca, viuda, que contrató al joven Muhammad para dirigir sus caravanas a Siria y, impresionada por su honestidad, le propuso matrimonio ella misma. Tenía unos cuarenta años y él veinticinco; fue su única esposa durante veinticinco años. Cuando él bajó del monte temblando tras la primera revelación, fue ella quien lo envolvió y le dijo: «Allah nunca te avergonzará: eres bueno con tu familia, hablas con verdad, sostienes al débil, ayudas al pobre» (Bujari 3). Fue la primera persona que creyó. Gastó su fortuna en la causa y murió en el “año de la tristeza”, antes de la Hégira. Años después el Profeta ﷺ seguía recordándola con tanto amor que ʿAishah sentía celos de una mujer muerta; él respondió: «Creyó en mí cuando la gente no creía, me sostuvo con sus bienes cuando la gente me negaba, y Allah me dio hijos de ella» (Bujari 3820 en su contexto). Yibril le envió saludos de parte de Allah y la anunció una casa en el Paraíso (Bujari 3820).
ʿAishah bint Abi Bakr: la erudita
Hija de Abu Bakr, esposa del Profeta ﷺ, y la mayor sabia de la primera generación. Transmitió 2,210 hadices, y tras la muerte del Profeta ﷺ los grandes compañeros acudían a ella: «Nunca tuvimos una duda que preguntáramos a ʿAishah sin que encontráramos en ella conocimiento» (Bujari 3768 en su sentido; Tirmidhi 3883). Conocía el Corán, la jurisprudencia, la medicina de su tiempo, la poesía y la genealogía árabe; corrigió a compañeros varones en cuestiones de fiqh y de hadiz; enseñó durante casi cincuenta años en Medina, y de sus alumnos salieron los juristas de la generación siguiente. Una frase que la tradición le atribuye a un compañero resume su lugar: «Tomad la mitad de vuestra religión de esta pelirroja», dicho célebre sin cadena firme, pero fiel a lo que la historia muestra.
Fatimah bint Muhammad: la hija amada
La menor de las hijas del Profeta ﷺ, esposa de ʿAli y madre de Hasan y Husain. «Fatimah es parte de mí: quien la enoja me enoja» (Bujari 3714). Él se levantaba cuando ella entraba y la sentaba en su lugar. Vivió con sencillez extrema, molía su propio grano y rechazó la ayuda que pidió a su padre a cambio de un dhikr que él le enseñó. El Profeta ﷺ la llamó «señora de las mujeres del Paraíso» (Bujari 3624) y murió seis meses después que él.
Umm Salamah: la consejera
Hind bint Abi Umayyah, viuda de un mártir, esposa del Profeta ﷺ, de las mujeres más sabias e independientes de Medina. Preguntó por qué el Corán parecía hablar solo a los hombres, y Allah reveló la aleya que nombra a las creyentes (33:35). En Hudaybiyyah, cuando el Profeta ﷺ ordenó a los compañeros sacrificar y rasurarse tras un tratado que les parecía humillante y nadie se movió, fue Umm Salamah quien le aconsejó: «Sal tú, no hables con nadie, sacrifica y rasúrate». Él lo hizo y todos lo siguieron (Bujari 2731). El consejo de una mujer resolvió la crisis más tensa de la comunidad.
Nusaybah bint Kaʿb (Umm ʿUmarah): la guerrera de Uhud
Fue a Uhud a llevar agua y curar heridos, como muchas compañeras (Bujari 2880 nombra a ʿAishah y Umm Sulaym haciéndolo). Cuando el ejército musulmán se dispersó y el Profeta ﷺ quedó expuesto, ella tomó espada y escudo y lo defendió cuerpo a cuerpo, recibiendo doce heridas, una de ellas en el cuello que tardó un año en sanar. Él dijo de ella: «Adonde miraba, a la derecha o a la izquierda, la veía combatiendo delante de mí». Volvió a combatir en la batalla de Yamamah, ya anciana, donde perdió una mano. Su historia la recogen Ibn Hisham e Ibn Saʿd.
Sumayyah bint Khayyat: la primera mártir
Esclava liberada, madre de ʿAmmar ibn Yasir, de las primeras siete personas en abrazar el Islam públicamente en La Meca. Torturada por Abu Yahl para que renegara, no lo hizo, y él la mató con una lanza. Fue la primera persona que murió por el Islam: antes que ningún hombre.
Rufaydah al-Aslamiyyah: la primera enfermera
De la tribu de Aslam, había aprendido medicina de su padre. En Medina montó una tienda-hospital junto a la mezquita del Profeta ﷺ, donde atendía a los heridos de las batallas; el Profeta ﷺ ordenó llevar allí a Saʿd ibn Muʿadh tras Uhud «para visitarlo de cerca». Entrenó a otras mujeres, y la historia de la enfermería en el mundo islámico empieza con ella, seis siglos antes de las primeras enfermeras europeas organizadas.
Ash-Shifa bint ʿAbdullah: la maestra y la supervisora
Sabía leer y escribir en una sociedad casi analfabeta, y el Profeta ﷺ le pidió que enseñara a su esposa Hafsah, además de un tratamiento para las heridas de la piel que ella conocía (Abu Dawud 3887). Después, el califa ʿUmar la nombró supervisora del mercado de Medina, un cargo público con autoridad sobre hombres. Su nombre significa “la que cura”.
Umm ʿAtiyyah, Umm Waraqah y las demás
Umm ʿAtiyyah participó en siete campañas militares, curando heridos, cocinando y cuidando el equipo (Muslim 1812), y es la fuente principal de cómo se lava al difunto. Umm Waraqah, que había memorizado el Corán, recibió permiso del Profeta ﷺ para dirigir la oración en su casa, con un almuédano asignado (Abu Dawud 591). Asma bint Abi Bakr trabajaba el campo y cargaba los dátiles (Bujari 5224), y ya anciana animó a su hijo ʿAbdullah ibn az-Zubayr a no rendirse. Hafsah bint ʿUmar custodió el ejemplar oficial del Corán tras la muerte de su padre. Umm Hani dio asilo a dos hombres el día de la conquista de La Meca y el Profeta ﷺ respetó su protección: la palabra de una mujer obligaba al Estado.
Las siglos siguientes
Las muhaddithat: mujeres que enseñaron a los sabios
Durante mil años, las muhaddithat, transmisoras de hadiz, enseñaron en las mezquitas de Damasco, Bagdad, El Cairo y Córdoba, y sus alumnos fueron los hombres más famosos de la historia del conocimiento islámico. Karimah al-Marwaziyyah (m. 1069) fue la transmisora más autorizada de Sahih al-Bujari en su siglo; los estudiantes viajaban a La Meca para escucharlo de ella. Zaynab bint al-Kamal (m. 1339) enseñó en Damasco durante décadas a cientos de alumnos. Fatimah bint Muhammad as-Samarqandiyyah fue jurista y corregía las fatwas de su esposo. Ibn ʿAsakir estudió con más de ochenta maestras; Ibn Hayar al-ʿAsqalani, el gran comentarista de Bujari, tuvo más de cincuenta; Adh-Dhahabi y As-Sakhawi dedicaron capítulos enteros a sus maestras. El historiador Muhammad Akram Nadwi ha documentado más de ocho mil mujeres sabias del hadiz. Esto no fue una excepción tolerada: fue el sistema.
Fatima al-Fihri: la fundadora de Al-Qarawiyyin
Hija de un comerciante que emigró de Kairuán (Túnez) a Fez, heredó una fortuna con su hermana Maryam y decidió gastarla en la comunidad. En el año 859 fundó la mezquita de Al-Qarawiyyin, supervisando personalmente la obra y ayunando hasta que se terminó. La escuela que creció alrededor se convirtió en el gran centro de estudios del occidente islámico, y la UNESCO y el Libro Guinness la reconocen como la institución de enseñanza superior más antigua del mundo que sigue funcionando. Su hermana Maryam fundó la mezquita de los Andaluces en la otra orilla de la ciudad. Dos hermanas, dos mezquitas, una universidad.
Gobernantes, médicas, poetas
Shayarat ad-Durr gobernó Egipto en 1250 y organizó la defensa contra la Séptima Cruzada. Razia Sultana reinó en Delhi en 1236. Sitt al-Mulk rigió el califato fatimí como regente. Zubaydah, esposa de Harun ar-Rashid, financió el acueducto que llevó agua a La Meca durante siglos y que lleva su nombre. Lubna de Córdoba fue secretaria y copista del califa, matemática y poeta. Wallada bint al-Mustakfi abrió un salón literario en Córdoba. Maryam al-Astrulabiyya construía astrolabios en Alepo. Nana Asmaʾu (m. 1864), en el actual Nigeria, organizó una red de maestras itinerantes para alfabetizar a las mujeres del campo que sigue existiendo. Ninguna de ellas fue una rebelde contra el Islam: todas fueron musulmanas piadosas que hicieron lo que su religión les permitía y su talento les pedía.
Qué nos enseñan
Tres cosas, para hoy:
- La participación de la mujer no es una novedad occidental que el Islam tolere a regañadientes: está en la primera generación, con la aprobación expresa del Profeta ﷺ.
- El conocimiento no tiene sexo. La mayor fuente viva del Islam tras el Profeta ﷺ fue una mujer, y los sabios más grandes aprendieron de mujeres durante mil años.
- Cuando una comunidad deja de producir Khadijahs, ʿAishahs y Fatimas al-Fihri, el problema no es el Islam: es la comunidad. El texto no cambió. Lo que cambió, en algunos lugares y siglos, fue el hábito de leerlo entero.
En resumen
- El Corán nombra a Maryam veinte veces y la declara elegida sobre las mujeres del mundo (3:42); presenta a la reina de Saba como gobernante sabia y a Asiyah como creyente frente al tirano.
- Khadijah fue la primera creyente y una empresaria; ʿAishah, la mayor erudita de su generación; Umm Salamah, la consejera de Hudaybiyyah; Nusaybah, la guerrera de Uhud; Sumayyah, la primera mártir; Rufaydah, la primera enfermera; Ash-Shifa, maestra y supervisora del mercado.
- Durante mil años, miles de muhaddithat enseñaron hadiz a los sabios más grandes; Fatima al-Fihri fundó la universidad más antigua del mundo en 859.
- Ninguna fue una excepción tolerada: fueron musulmanas que vivieron su religión entera.
Las vidas de los profetas y de los sahaba, incluidas las sahabiyat, las estamos publicando con detalle en Historias del Islam.



