Cuando alguien afirma que el Islam oprime a la mujer, casi nunca cita una aleya. Cita una costumbre, un país, una noticia. Esta página hace lo contrario: lista los derechos que el Corán y la Sunnah dieron a la mujer, uno por uno, con su fuente y, cuando se puede, con su fecha. No para ganar una discusión, sino para que las mujeres musulmanas sepan lo que es suyo y lo exijan, y para que quien tenga curiosidad juzgue el Islam por lo que dice, no por lo que hacen algunos en su nombre. Lo que algunos musulmanes o algunos países hacen contra la mujer existe, y lo nombramos en la página de mitos; pero es una traición al texto, no su aplicación.
El punto de partida: un solo origen, una sola medida
يَا أَيُّهَا النَّاسُ اتَّقُوا رَبَّكُمُ الَّذِي خَلَقَكُم مِّن نَّفْسٍ وَاحِدَةٍ وَخَلَقَ مِنْهَا زَوْجَهَا«¡Gente! Temed a vuestro Señor, que os creó de un solo ser y de él creó a su pareja».
Corán 4:1
El Corán no dice que la mujer fue creada de una costilla del hombre ni que trajo el pecado al mundo. Dice que hombre y mujer vienen de un solo ser y que la única medida entre las personas es la conciencia de Allah: «El más noble de vosotros ante Allah es el más temeroso» (49:13). Y en el terreno donde más importa, el de la fe y la recompensa, no hay ninguna diferencia:
مَنْ عَمِلَ صَالِحًا مِّن ذَكَرٍ أَوْ أُنثَىٰ وَهُوَ مُؤْمِنٌ فَلَنُحْيِيَنَّهُ حَيَاةً طَيِّبَةً«A quien haga el bien, hombre o mujer, y sea creyente, le haremos vivir una vida buena».
Corán 16:97
La aleya 33:35 lo repite diez veces seguidas, en masculino y femenino: «los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los obedientes y las obedientes…». Se reveló, según la tradición, cuando Umm Salamah preguntó al Profeta ﷺ por qué el Corán parecía hablar solo a los hombres. Allah respondió nombrándolas a ellas. La mujer no es creyente “a través” de su padre o su esposo: tiene con Allah una relación directa, con las mismas obligaciones y la misma promesa.
De dónde venía la mujer cuando llegó el Islam
Para medir lo que el Islam dio hay que saber lo que había. En la Arabia del siglo VII:
- Las niñas podían ser enterradas al nacer. El Corán lo describe y lo condena: «Cuando a uno de ellos se le anuncia una niña, su rostro se ensombrece… ¿la conservará con deshonra o la enterrará en la tierra?» (16:58-59). El Día del Juicio se preguntará «a la niña enterrada viva, por qué crimen la mataron» (81:8-9).
- La mujer no heredaba. Heredaban los varones que podían combatir. El Corán lo cambió: «A las mujeres les corresponde una parte de lo que dejen los padres y los parientes, sea poco o mucho: una parte determinada» (4:7).
- La viuda era heredada como un objeto por los parientes del difunto. El Corán lo prohibió: «¡Creyentes! No os está permitido heredar a las mujeres contra su voluntad» (4:19).
- No había límite al número de esposas ni protección alguna en el divorcio.
El Islam no llegó a una sociedad que respetaba a la mujer y la rebajó. Llegó a una que la enterraba, la heredaba y la repudiaba sin límite, y en veintitrés años le dio los derechos que siguen.
Los derechos, uno por uno
1. A la vida y a ser bien recibida
El infanticidio quedó prohibido (17:31) y el Profeta ﷺ convirtió a las hijas, que eran una vergüenza, en un camino al Paraíso: «Quien cría a dos hijas hasta que crecen, vendrá el Día del Juicio junto a mí» (Muslim 2631). Lo desarrollamos en la crianza de los hijos.
2. A la educación
Las mujeres dijeron al Profeta ﷺ: «Los hombres te tienen más que nosotras; dedícanos un día». Y él les fijó un día en que se reunía con ellas, las exhortaba y les enseñaba.
Sahih al-Bujari 101
«Buscar el conocimiento es una obligación de todo musulmán» (Ibn Mayah 224), y la primera generación lo entendió sin distinción: ʿAishah transmitió más de dos mil hadices y los grandes compañeros acudían a ella con sus dudas de jurisprudencia; Ash-Shifa bint ʿAbdullah sabía leer y escribir antes del Islam y el Profeta ﷺ le pidió que enseñara a su esposa Hafsah (Abu Dawud 3887). Durante siglos, las muhaddithat, mujeres transmisoras de hadiz, enseñaron a hombres en las mezquitas de Damasco, El Cairo y Bagdad; la primera universidad del mundo que sigue abierta, Al-Qarawiyyin en Fez, la fundó una mujer, Fatima al-Fihri, en el año 859. Ver las grandes mujeres del Islam.
3. A su propio patrimonio
لِّلرِّجَالِ نَصِيبٌ مِّمَّا اكْتَسَبُوا وَلِلنِّسَاءِ نَصِيبٌ مِّمَّا اكْتَسَبْنَ«A los hombres les corresponde una parte de lo que ganen, y a las mujeres una parte de lo que ganen».
Corán 4:32
La mujer musulmana tiene personalidad económica plena: lo que gana, hereda o recibe es suyo, lo administra ella, lo puede vender, donar o invertir sin permiso de nadie, y no está obligada a gastar un peso en la casa: el sustento del hogar es deber del esposo (4:34), aunque ella sea más rica que él. El mahr, la dote, se le entrega a ella y no a su familia, y nadie puede quitárselo después (4:4, 4:20). Khadijah, la primera esposa del Profeta ﷺ, era una comerciante rica que lo contrató a él para dirigir sus caravanas (Bujari 3820). Zaynab bint Yahsh, otra esposa suya, curtía pieles y daba en caridad lo que ganaba.
Como dato: la mujer casada de Inglaterra no pudo poseer bienes a su propio nombre hasta la Ley de Propiedad de la Mujer Casada de 1882. El Corán lo estableció entre 610 y 632.
4. A heredar
«Allah os ordena respecto a vuestros hijos…» (4:11): la hija, la madre, la esposa y la hermana tienen partes fijadas por Allah que nadie puede negarles. El porqué de las proporciones lo explicamos en la herencia en el Islam; aquí basta con esto: en una sociedad donde la mujer no heredaba nada, el Corán le dio una parte garantizada y advirtió con el Fuego a quien la retuviera (4:13-14).
5. A elegir esposo, y a decir no
«No se casa a la mujer que ya estuvo casada sin consultarla, ni a la virgen sin pedirle su permiso».
Sahih al-Bujari 5136
Cuando Khansa bint Khidam fue casada por su padre sin quererlo, acudió al Profeta ﷺ y él anuló el matrimonio (Bujari 5138). El matrimonio forzado no es matrimonio en el Islam. La mujer conoce a su pretendiente, pregunta, pone condiciones en el contrato y acepta o rechaza. Lo desarrollamos en el matrimonio.
6. A divorciarse
La esposa de Thabit ibn Qays fue al Profeta ﷺ y le dijo que no tenía nada que reprocharle a su esposo, pero que no soportaba seguir con él. El Profeta ﷺ le preguntó si le devolvería lo que él le había dado; ella dijo que sí, y él ordenó la separación (Bujari 5273). Es el khulʿ: el derecho de la mujer a salir de un matrimonio que no quiere, incluso sin causa. Y si hay causa (maltrato, abandono, falta de sustento), la anulación (faskh) sin devolver nada. Ver el divorcio.
7. A trabajar y comerciar
Asma bint Abi Bakr cuenta que trabajaba la tierra de su esposo, cuidaba el caballo, molía el grano y cargaba los dátiles desde lejos (Bujari 5224). Las compañeras vendían en el mercado, curtían, cosían, cuidaban enfermos en las batallas y comerciaban. ʿUmar ibn al-Khattab, el segundo califa, nombró a Ash-Shifa bint ʿAbdullah supervisora del mercado de Medina. El trabajo de la mujer no está prohibido; lo que la Sunnah pide es que se haga con dignidad, modestia y sin abandonar a quien depende de ella, exactamente lo que pide al hombre. Y su salario es suyo (4:32).
8. A opinar y participar
يَا أَيُّهَا النَّبِيُّ إِذَا جَاءَكَ الْمُؤْمِنَاتُ يُبَايِعْنَكَ«¡Profeta! Cuando vengan a ti las creyentes a prestarte juramento…».
Corán 60:12
Las mujeres dieron su juramento de lealtad al Profeta ﷺ directamente, no a través de sus esposos: un acto político. En Hudaybiyyah, cuando los compañeros dudaron en obedecer una orden, fue Umm Salamah quien aconsejó al Profeta ﷺ cómo desbloquear la situación, y él siguió su consejo (Bujari 2731). Una mujer discutió con el Profeta ﷺ sobre su divorcio, y Allah reveló una sura que empieza diciendo que la escuchó (58:1). Otra corrigió públicamente a ʿUmar, ya califa, cuando quiso limitar el mahr, citándole el Corán, y ʿUmar se retractó. La voz de la mujer en los asuntos de la comunidad no es una concesión moderna: está en los orígenes.
9. A ser mantenida y bien tratada
El esposo está obligado a mantener a su esposa según sus medios (4:34; 2:233), aunque ella tenga dinero propio. Hind bint ʿUtbah se quejó al Profeta ﷺ de que su esposo era tacaño, y él le permitió tomar de sus bienes lo que necesitara para ella y sus hijos (Bujari 5364). Y el trato:
«El creyente más completo en su fe es el de mejor carácter, y los mejores de vosotros son los mejores con sus esposas».
Sunan at-Tirmidhi 1162
«Convivid con ellas con benevolencia» (4:19). En su sermón de despedida, ante más de cien mil personas, el Profeta ﷺ dedicó un pasaje entero a ellas: «Temed a Allah respecto a las mujeres, porque las habéis tomado bajo la protección de Allah» (Muslim 1218).
10. A no ser golpeada ni humillada
El Profeta ﷺ nunca golpeó a una mujer (Muslim 2328) y dijo: «Los mejores de vosotros no golpean» (Abu Dawud 2146). Sobre la aleya 4:34, que se cita para lo contrario, hablamos con detalle en mitos. Aquí basta la Sunnah: el modelo es un hombre que en veintitrés años de matrimonio no levantó la mano.
11. A ser madre con honor
«¿Quién tiene más derecho a mi buen trato?». «Tu madre». «¿Y después?». «Tu madre». «¿Y después?». «Tu madre». «¿Y después?». «Tu padre» (Muslim 2548). «El Paraíso está bajo sus pies» (Nasaʾi 3104). El Corán ordena la bondad con los padres en la misma frase que la adoración a Allah (17:23) y menciona especialmente a la madre, que «lo llevó con fatiga y lo dio a luz con fatiga» (46:15). Ver derechos de padres e hijos.
12. A la intimidad y al pudor
El Islam protege el cuerpo de la mujer de la mirada ajena (24:31) y le garantiza en el matrimonio el derecho a la intimidad, al afecto y a la satisfacción, no solo el deber. Y le reconoce el derecho a su propio espacio: nadie, ni siquiera el esposo, puede leer sus cartas o revelar sus secretos (Muslim 1437).
Derechos en el papel y en la práctica
Todo lo anterior está en el texto. Que una mujer musulmana concreta lo viva depende de que su familia y su comunidad lo cumplan, y ahí es donde muchas veces falla. El Islam prevé el remedio: la comunidad tiene el deber de intervenir cuando se pisa un derecho (4:35; «ayuda a tu hermano sea opresor u oprimido: al opresor, deteniéndolo», Bujari 2444), y la mujer tiene derecho a acudir al imam, al juez y, en México, a la ley civil, que protege lo mismo que el Islam protege. Una mujer que exige su mahr, su herencia, su educación o su derecho a no ser golpeada no está siendo “occidental”: está siendo musulmana.
En resumen
- Hombre y mujer tienen un solo origen (4:1), la misma fe y la misma recompensa (33:35, 16:97).
- El Islam llegó a una sociedad que enterraba niñas y heredaba viudas, y le dio a la mujer derecho a la vida, a heredar, a su patrimonio y a decir no (16:58, 4:7, 4:32, Bujari 5136).
- Tiene derecho a estudiar (Bujari 101), trabajar, divorciarse (Bujari 5273), opinar (60:12), ser mantenida (4:34) y no ser golpeada (Muslim 2328).
- Estos derechos tienen fecha: 610-632; en buena parte del mundo llegaron en los siglos XIX y XX.
- Cuando no se cumplen, el problema es la persona o la cultura, no el Islam, y la mujer tiene derecho a exigirlos.
Si eres mujer y quieres hablar de esto con otras mujeres musulmanas, en la mezquita de Guadalajara hay un grupo de hermanas que te recibe. Escríbenos.



