El Corán no llama a los hijos “propiedad” de sus padres. Los llama amanah, un depósito, algo que Allah nos confía por un tiempo y sobre lo que nos pedirá cuentas. Esa idea cambia toda la crianza: no criamos para nosotros, sino para Allah y para el propio hijo. Esta página reúne lo que el Corán y la Sunnah enseñan sobre la tarbiyah, la educación de los hijos: desde el nacimiento hasta la adolescencia, con el ejemplo del Profeta Muhammad ﷺ, que fue padre y abuelo, y que trató a los niños como pocos adultos saben hacerlo.
Los hijos: un regalo, una prueba y una responsabilidad
الْمَالُ وَالْبَنُونَ زِينَةُ الْحَيَاةِ الدُّنْيَا«Los bienes y los hijos son el adorno de la vida de este mundo».
Corán 18:46
إِنَّمَا أَمْوَالُكُمْ وَأَوْلَادُكُمْ فِتْنَةٌ«Ciertamente vuestros bienes y vuestros hijos son una prueba».
Corán 64:15
Adorno y prueba a la vez: alegría de esta vida, y también aquello por lo que Allah nos examina. ¿Los criamos para Él o para nuestra vanidad? ¿Les enseñamos lo que les servirá el Día del Juicio o solo lo que les servirá en el mercado? El Corán responde con una orden dirigida a los padres:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا قُوا أَنفُسَكُمْ وَأَهْلِيكُمْ نَارًا«¡Creyentes! Guardaos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego».
Corán 66:6
Y el Profeta ﷺ describió la responsabilidad con una imagen:
«Cada uno de vosotros es un pastor, y cada uno responderá por su rebaño. El gobernante es pastor de su gente; el hombre es pastor de su familia; la mujer es pastora de la casa de su esposo y de sus hijos. Todos sois pastores y todos responderéis por vuestro rebaño».
Sahih al-Bujari 893; Sahih Muslim 1829
Ningún padre ni madre puede delegar del todo esa responsabilidad en la escuela, la mezquita o los abuelos. Ayudan, pero el pastor es uno.
Los primeros días: la Sunnah del recién nacido
El Islam recibe al bebé con una serie de gestos sencillos que lo vinculan a Allah y a la comunidad desde el primer día:
- El tahnik. El Profeta ﷺ frotaba el paladar del bebé con un dátil masticado y suplicaba por él. Abu Musa llevó a su hijo recién nacido al Profeta ﷺ, que lo llamó Ibrahim, le hizo el tahnik y pidió bendiciones para él (Bujari 5467).
- El nombre. Se le pone un nombre bueno, con buen significado, preferiblemente el séptimo día. «Los nombres más amados por Allah son ʿAbdullah y ʿAbdurrahman» (Muslim 2132); también los nombres de los profetas y de los justos. El Profeta ﷺ cambió nombres que significaban algo feo o soberbio. El nombre no tiene que ser árabe: tiene que ser bueno.
- La aqiqah. «Con el niño hay una aqiqah: derramad por él sangre [de un sacrificio] y quitadle el daño [afeitad su cabeza]» (Bujari 5472). Se sacrifica un animal el séptimo día, se afeita la cabeza del bebé, se da en caridad el peso del cabello en plata y se le pone el nombre (Tirmidhi 1522). La carne se cocina y se comparte con parientes, vecinos y pobres: es la fiesta del nacimiento en el Islam.
- La circuncisión del varón, parte de la Sunnah de Ibrahim (Bujari 5891), sin fecha fija; muchos la hacen en los primeros días.
- La lactancia. El Corán señala dos años como periodo completo (2:233; 31:14), sin obligar a llegar a ellos si los padres acuerdan otra cosa. Es un derecho del hijo y una mención de honor para la madre: «su madre lo llevó con fatiga y lo dio a luz con fatiga» (46:15).
Qué enseñar y en qué orden
El Corán nos dejó un plan de estudios completo en boca de un padre sabio, Luqman, que aconseja a su hijo:
يَا بُنَيَّ لَا تُشْرِكْ بِاللَّهِ ۖ إِنَّ الشِّرْكَ لَظُلْمٌ عَظِيمٌ«¡Hijo mío! No asocies nada a Allah, pues la idolatría es una injusticia enorme».
Corán 31:13
Y sigue, en las aleyas 14 a 19: honra a tus padres; sabe que Allah ve hasta el grano de mostaza escondido en una roca; establece la oración; ordena el bien y prohíbe el mal; ten paciencia con lo que te pase; no camines con arrogancia; modera tu voz. Fíjate en el orden:
- Tawhid: Allah es Uno. Antes que reglas, una relación. Un niño de tres años puede aprender que Allah lo creó, lo ve, lo ama y le da todo lo que tiene. Ibrahim y Yaʿqub, en su lecho de muerte, no preguntaron a sus hijos por sus negocios sino por su fe: «¿A quién adoraréis después de mí?» (2:133).
- Los padres. Honrarlos y obedecerlos en lo bueno (31:14).
- La conciencia de Allah en lo pequeño y lo escondido (31:16). Es la base de la honestidad: no “porque te van a ver”, sino “porque Allah ve”.
- La oración. «Hijo mío, establece la oración» (31:17). Es el hábito que sostiene todo lo demás.
- El bien común: ordenar el bien, prohibir el mal, tener paciencia (31:17).
- El carácter: humildad, buen tono, modestia (31:18-19).
A este plan la Sunnah añade el amor al Profeta ﷺ a través de su historia (contarles la Sira es una de las formas más bonitas de criar), el Corán («El mejor de vosotros es quien aprende el Corán y lo enseña», Bujari 5027) y los modales cotidianos, que el Profeta ﷺ enseñaba en el momento, con cariño y sin sermones. A ʿUmar ibn Abi Salamah, un niño que comía metiendo la mano por todo el plato, le dijo:
«Niño, di Bismillah, come con la mano derecha y come de lo que tienes delante».
Sahih al-Bujari 5376
Y a Ibn ʿAbbas, todavía un muchacho, le dio la enseñanza que resume toda la fe: «Oh joven, te voy a enseñar unas palabras: cuida a Allah y Él te cuidará. Cuida a Allah y lo encontrarás delante de ti. Cuando pidas, pídele a Allah; cuando busques ayuda, búscala en Allah» (Tirmidhi 2516).
Enseñar a rezar: cómo y cuándo
«Ordenad a vuestros hijos la oración cuando tengan siete años, y cuando tengan diez, exigídsela, y separadlos en las camas».
Sunan Abu Dawud 495; Sunan at-Tirmidhi 407
El hadiz marca tres etapas para enseñar a los niños a rezar:
- Antes de los siete años: nada es obligatorio. El niño ve rezar a sus padres, se pone a su lado, imita las posturas, aprende Al-Fatihah cantándola. Lo importante es que asocie la oración con algo hermoso y familiar. El Profeta ﷺ rezaba con su nieta Umamah en brazos, la dejaba en el suelo al postrarse y la volvía a cargar al levantarse (Bujari 516). Cuando su nieto se le subió a la espalda durante la postración, la prolongó hasta que el niño bajó solo (Nasaʾi 1141). Los niños en la mezquita no son un estorbo; son la Sunnah.
- De los siete a los diez: se les ordena rezar, es decir, se les enseña de verdad: los tiempos, el wudu, las palabras. Se les recuerda con paciencia, se les felicita cuando lo hacen, se reza en familia. A esta edad las cinco oraciones (Salat) se vuelven parte del día.
- A partir de los diez: se les exige, con firmeza y cariño, como se exige ir a la escuela. También se separan las camas de hermanos y hermanas y se les enseña el pudor: pedir permiso antes de entrar en la habitación de los padres (24:58-59), vestir con modestia, respetar el cuerpo propio y ajeno.
El mejor método sigue siendo el ejemplo. Un niño que ve a su padre y a su madre dejar lo que están haciendo cuando llega la hora de rezar aprende más que con mil recordatorios.
El ejemplo del Profeta ﷺ con los niños
Nada enseña tanto sobre crianza islámica como mirar cómo trataba el Profeta ﷺ a los niños.
- Los besaba y abrazaba. Un hombre lo vio besar a su nieto Hasan y dijo: «Yo tengo diez hijos y nunca he besado a ninguno». El Profeta ﷺ lo miró y le dijo: «Quien no tiene misericordia no recibirá misericordia» (Bujari 5997).
- Jugaba con ellos. Cargaba a Hasan y Husain sobre los hombros, saludaba a los niños en la calle, les hacía bromas, dejaba que se le subieran encima en la oración.
- Nunca les hablaba con desprecio. Anas ibn Malik, que entró a servirlo a los diez años, contó: «Le serví diez años y jamás me dijo “uf”, ni me dijo por algo que hice “¿por qué lo hiciste?”, ni por algo que no hice “¿por qué no lo hiciste?”» (Muslim 2309).
- Los tomaba en serio. Les daba responsabilidades, escuchaba sus preguntas, les enseñaba cosas grandes con palabras pequeñas.
- Rezaba por ellos y con ellos. Pedía bendiciones para los recién nacidos, hacía duʿa por los hijos de sus compañeros, y su ternura era pública, no un secreto de puertas adentro.
Los profetas del Corán muestran lo mismo: Ibrahim consulta a su hijo Ismaʿil antes de obedecer una orden que lo afecta («Hijo mío, he visto en un sueño que te sacrificaba; mira qué opinas», 37:102); Yaʿqub escucha el sueño de Yusuf y lo protege del daño de sus hermanos (12:4-6); Nuh no deja de llamar a su hijo hasta el último momento (11:42). Escuchar, consultar, no rendirse.
La justicia entre los hijos
«Teme a Allah y sé justo entre tus hijos».
Sahih al-Bujari 2587; Sahih Muslim 1623
Lo dijo el Profeta ﷺ a un padre que quería regalar algo a uno solo de sus hijos, y le pidió que lo retirara. La preferencia visible, en regalos, en afecto o en palabras, siembra entre hermanos la envidia que llevó a los hijos de Yaʿqub a abandonar a Yusuf en un pozo. Cada hijo es distinto y necesita cosas distintas, pero ninguno debe sentir que se le quiere menos.
El Corán es especialmente duro con una injusticia concreta: despreciar a las hijas.
«Cuando a uno de ellos se le anuncia una niña, su rostro se ensombrece y se llena de ira; se esconde de la gente por la mala noticia recibida: ¿la conservará con deshonra o la enterrará en la tierra? ¡Qué mal juzgan!».
Corán 16:58-59
Frente a eso, el Profeta ﷺ prometió: «Quien cría a dos hijas hasta que crecen, vendrá el Día del Juicio junto a mí» (Muslim 2631), y elogió a una madre pobre que partió un único dátil para dárselo a sus dos hijas y no comer ella (Bujari 1418). Las hijas no son una carga: son un camino directo al Paraíso.
Disciplina sin maltrato
Educar incluye corregir. El Islam lo hace con tres reglas:
- La firmeza es de la palabra, no del golpe. El Profeta ﷺ «nunca golpeó a nadie con su mano, ni a una mujer ni a un sirviente» (Muslim 2328), y crió a hijos, nietos y a muchos niños de su casa sin hacerlo. Sus herramientas fueron la mirada, la palabra breve, el silencio, la explicación y el ejemplo. La corrección física que algunos textos permiten para los mayores de diez años los estudiosos la reducen a algo simbólico, sin dolor, sin marcas, jamás en la cara ni con ira; y coinciden en que prescindir de ella es mejor y es lo que hizo el Profeta ﷺ. Golpear con violencia, humillar, insultar o maldecir a un hijo es un pecado grave, no una técnica educativa.
- La corrección apunta a la conducta, no a la persona. No “eres un inútil”, sino “eso estuvo mal, y sé que puedes hacerlo bien”. Anas lo resumió: el Profeta ﷺ nunca le reprochó su persona.
- La misericordia va primero. El Profeta ﷺ perdonaba, explicaba, daba segundas oportunidades. La firmeza sin misericordia produce miedo; la misericordia sin firmeza produce caprichos. La Sunnah es las dos juntas.
Otras herramientas de la Sunnah que funcionan: fijar rutinas claras (la oración estructura el día), dar responsabilidades reales, recompensar con palabras y con tiempo más que con cosas, y no hacer promesas ni amenazas que no se vayan a cumplir.
La adolescencia y la fe propia
Llega un momento en que el hijo debe hacer suya la fe que recibió. En esa etapa:
- Hablen de todo, incluidas las dudas. Un adolescente al que se le prohíbe preguntar busca las respuestas fuera. Ibrahim mismo debatió con su padre; el Corán no teme las preguntas.
- Denles un lugar en la comunidad. Amigos musulmanes, responsabilidades en la mezquita, servicio a los demás. La fe que se vive en grupo se sostiene mejor.
- Distingan lo esencial de lo cultural. El Islam no es una nacionalidad ni una comida. Un joven latino puede ser plenamente musulmán siendo plenamente de su tierra.
- Sigan rezando por ellos. Las súplicas por los hijos llenan el Corán: «Señor, haz que yo y mi descendencia seamos constantes en la oración» (14:40); «Señor, concédenos en nuestras esposas y descendencia alegría para los ojos» (25:74). Y ellos son, a su vez, una súplica que sigue después de nuestra muerte: «Cuando muere el ser humano cesan sus obras salvo tres: una caridad continua, un conocimiento del que otros se benefician y un hijo piadoso que ruega por él» (Muslim 1631).
En resumen
- Los hijos son un depósito de Allah: adorno de esta vida y prueba a la vez (18:46, 64:15), y los padres responderán por ellos como pastores (Bujari 893).
- El bebé se recibe con el tahnik, un buen nombre, la aqiqah y la lactancia.
- El plan de Luqman: primero el tawhid, luego los padres, la conciencia de Allah, la oración, el bien y el buen carácter (31:13-19).
- La oración se enseña por etapas: imitar antes de los siete, aprender de los siete a los diez, cumplir a partir de los diez (Abu Dawud 495).
- El Profeta ﷺ besaba, jugaba, escuchaba y nunca despreciaba a los niños; fue justo entre hijos e hijas y jamás golpeó a nadie.
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