El significado del mes de Ramadán

15 jun, 2014

Cada año en el mes de Ramadán, el noveno mes del calendario lunar islámico, más de mil millones de musulmanes adultos ayunan desde la primera luz hasta el atardecer, absteniéndose de comer, beber y mantener relaciones sexuales durante ese período.

Los ancianos, viajeros, mujeres embarazadas o enfermos pueden romper el ayuno y compensarlo más tarde durante el año con otros días. Si no pueden hacerlo, deben alimentar a una persona que lo necesite por cada día de ayuno que pierdan. Los jóvenes empiezan a ayunar desde la pubertad, aunque algunos escogen hacerlo incluso antes.

Cada noche, el ayuno es roto con el iftar, una comida ligera que precede a la cena. Muchos musulmanes se levantan también temprano para tomar un desayuno (suhur) antes de que se inicie el período del ayuno.

Cuando el ayuno comienza, cualquier persona que intente ayunar debe expresar de forma pública o privada su intención de hacerlo: “Intento ayunar hoy por amor a Al-lah. Oh Al-lah, házmelo fácil y acepta mi ayuno”.

Cuando se acerca el momento de ruptura del ayuno al atardecer, los musulmanes dicen: “Oh Al-lah, por Ti he ayunado, en Ti he creído, en Ti confío y con tu comida rompo mi ayuno”.

El ayuno del mes de Ramadán es uno de los cinco pilares del Islam junto con el Testimonio de Fe (Shahada), la Oración (Salah) –que se realiza cinco veces al día-, la Contribución Social (Zakat) –consistente en dar el 2,5% o más de los beneficios anuales a personas necesitadas, estudiantes etc- y la Peregrinación (Hayy) a Meca –que se realiza al menos una vez en la vida-.

El mes de Ramadán es también aquel en el que el Sagrado Corán comenzó a ser revelado al Profeta Muhammad –el último de los Profetas enviados por Dios-. Dicha revelación se prolongó durante 23 años hasta ser completada.

Aunque el ayuno es beneficioso para la salud, debido a que elimina toxinas e impurezas del cuerpo, es considerado principalmente como un método de autopurificación. Al renunciar, aunque sea durante un corto tiempo, a los placeres mundanos, una persona que ayuna comprende mejor el valor de los alimentos y las dificultades de los que carecen de ellos y crece en su vida espiritual.

El ayuno no consiste meramente en abstenerse de la ingestión de comida y bebida, sino que también implica el eliminar los comportamientos negativos e inmorales y el mostrar la solidaridad con los que tienen algún tipo de necesidad.

El propósito del ayuno es múltiple. Al-lah Ta´ala (Dios Todopoderoso) señala en el Corán, el Libro sagrado de los musulmanes, que el ayuno se ha prescrito a los creyentes, como antes se prescribió a los pueblos que vivieron antes que ellos, con el fin de ayudarles a adquirir un autocontrol y hacerlos más conscientes de Dios.

Así pues, Ramadán es un mes de crecimiento espiritual e incremento de la responsabilidad social. El cumplimiento de las obligaciones religiosas del musulmán durante este mes obtiene una recompensa 70 veces superior a la del resto del año.

El Ramadán es un período de gran júbilo y felicidad para los musulmanes del mundo. Ayunan durante el día y rezan y leen el Corán durante una buena parte de la noche.

Existe una noche especial durante este mes llamada “Lailatul Qadr” (la Noche del Destino), que es mencionada en el Corán, como una noche de misericordia y luz. Cualquier oración o acto de adoración que se lleve a cabo en ella tiene más valor que la suma de los realizados durante un período de mil meses. En esa noche se conmemora la primera revelación del Corán al Profeta Muhammad a través del Ángel Yibril.

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