Ibn Rushd (Averroes): el cordobés que enseñó a razonar a Europa

ابن رشدIbn Rushd

El médico y juez cordobés cuyos comentarios a Aristóteles moldearon la filosofía europea durante siglos.

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Patio interior de estilo andalusí en Córdoba, con arcos de herradura y una fuente, sin personas.
Patio interior de estilo andalusí en Córdoba, con arcos de herradura y una fuente, sin personas.Foto: Alexandra Tran / Unsplash

Si en una clase de filosofía escuchas que Tomás de Aquino leyó a Aristóteles “a través de sus comentarios”, ese “él” es un juez y médico nacido en Córdoba en el siglo XII: Ibn Rushd, conocido en Europa como Averroes, que enseñó a generaciones de pensadores cristianos cómo leer y razonar con la lógica aristotélica.

Su impacto hoy

Cuando en una universidad se enseña lógica formal, o cuando un curso de filosofía explica que fe y razón pueden convivir sin destruirse mutuamente, hay una línea que llega, en parte, hasta Ibn Rushd. Sus comentarios a Aristóteles fueron durante siglos la puerta de entrada de Europa a esa filosofía, y su defensa de que la reflexión racional y la revelación religiosa buscan la misma verdad por caminos distintos alimentó un debate —sobre ciencia y fe, sobre razón y dogma— que sigue vivo, con otros nombres, en cualquier discusión actual sobre si la ciencia “amenaza” a la religión.

Quién fue

Abu al-Walid Muhammad ibn Ahmad ibn Rushd nació en Córdoba en 1126, en una familia de juristas —su abuelo había sido juez principal de la ciudad—, y murió en Marrakech en 1198. Se formó en derecho islámico (de la escuela malikí), medicina, matemáticas y filosofía, y ejerció como juez (qadi) en Sevilla y en Córdoba, además de como médico de la corte de los califas almohades, la dinastía que gobernaba entonces Al-Andalus y el Magreb. Escribió la mayor parte de su obra filosófica bajo el patrocinio del califa Abu Yaqub Yusuf, que le encargó explicar a Aristóteles con claridad; hacia el final de su vida, en un giro político hacia posturas más conservadoras, cayó en desgracia, fue desterrado brevemente y luego rehabilitado poco antes de morir.

Su obra

  • Los comentarios a Aristóteles. Escribió comentarios “cortos”, “medios” y “largos” a casi toda la obra conocida de Aristóteles —lógica, física, metafísica, ética—, con un nivel de detalle y claridad que, traducidos al latín y al hebreo, se convirtieron en la referencia estándar para estudiar a Aristóteles en las universidades europeas del siglo XIII, incluida la de París.
  • El “Fasl al-Maqal” (El discurso decisivo). Un tratado breve que defiende que la filosofía demostrativa (basada en la lógica) es compatible con la ley religiosa, y que estudiarla no solo está permitido sino que, para quien tiene capacidad para ello, es recomendable: interpreta ciertos versículos coránicos como una invitación directa a la reflexión racional (59:21).
  • El “Tahafut al-Tahafut” (La incoherencia de la incoherencia). Una respuesta punto por punto al “Tahafut al-Falasifa” de Al-Ghazali, escrita décadas después de la muerte de este, defendiendo a los filósofos (sobre todo a Ibn Sina y al-Farabi) de las acusaciones de incoherencia y, en algunos puntos, de incredulidad que Al-Ghazali les había hecho.
  • El “Kitab al-Kulliyat fi al-Tibb” (Colliget). Un tratado médico general —no un manual de casos clínicos como el de Al-Razi, sino de principios médicos generales— que se tradujo al latín y se usó en universidades europeas junto con las obras de Ibn Sina.
  • Su influencia como “el Comentador”. El efecto acumulado de su trabajo fue tan grande que Tomás de Aquino y otros escolásticos lo citan simplemente como “el Comentador”, dando por hecho que el lector sabría a quién se referían; esa influencia dio lugar en Europa a una corriente de pensamiento conocida como “averroísmo latino”, que generó tanto entusiasmo académico como fuerte oposición eclesiástica en los siglos XIII y XIV.

Fe y ciencia en su vida

Ibn Rushd no veía la filosofía racional como una amenaza a la fe, sino como una herramienta que, usada correctamente, ayuda a comprenderla mejor. En el “Fasl al-Maqal” argumenta que el propio Corán invita a la reflexión (tafakkur) sobre la creación:

إِنَّ فِي خَلْقِ السَّمَاوَاتِ وَالْأَرْضِ... لَآيَاتٍ لِّأُولِي الْأَلْبَابِ

«En la creación de los cielos y la Tierra… hay ciertamente signos para los dotados de intelecto».

Corán 3:190

Ejerció simultáneamente como juez religioso y como filósofo racionalista sin sentir que una tarea contradijera a la otra, y sostuvo que, cuando un argumento filosófico bien demostrado parece contradecir el sentido literal de un texto religioso, la solución está en revisar la interpretación del texto —algo que la propia tradición jurídica islámica ya practicaba en otros contextos—, no en rechazar de entrada la razón ni la revelación. Esa postura le costó, al final de su vida, la sospecha de las autoridades religiosas y políticas más conservadoras de su tiempo, que vieron en el auge de la filosofía racionalista un riesgo para la ortodoxia popular.

Vale la pena notar también que su rehabilitación llegó poco antes de morir: el mismo califa que lo había desterrado revocó la orden y lo llamó de vuelta a la corte en Marrakech, donde falleció en 1198. Sus restos se trasladaron después a Córdoba, la ciudad donde había nacido y estudiado, cerrando el círculo de una vida dedicada a defender que pensar con rigor y creer con sinceridad no tenían por qué excluirse.

Lo que le debemos

Le debemos, de forma bien documentada, haber sido el puente principal por el que buena parte del Aristóteles “completo” llegó a la Europa universitaria del siglo XIII, con una influencia tan directa que dejó su huella en el vocabulario mismo de la escolástica (“el Comentador”). Le debemos también un argumento clásico, todavía citado, a favor de que ciencia y fe pueden convivir sin que una tenga que anular a la otra. Es importante no exagerar su figura como “modernizador secular” anacrónico: Ibn Rushd fue, ante todo, un jurista y filósofo musulmán de su tiempo, que defendía la razón dentro de un marco religioso, no fuera de él.

En resumen

  • Ibn Rushd, Averroes (1126-1198), nació y se formó en Córdoba, ejerció como juez y médico de la corte almohade, y murió en Marrakech.
  • Sus comentarios a Aristóteles fueron la puerta de entrada principal de la filosofía europea medieval a ese pensador.
  • Escribió el “Tahafut al-Tahafut”, respuesta filosófica al libro de Al-Ghazali escrita décadas después de la muerte de este, no un debate en vivo entre ambos.
  • Defendió que filosofía y religión buscan la misma verdad por caminos distintos, apoyándose en el propio Corán (3:190-191).
  • Fue conocido en la Europa escolástica simplemente como “el Comentador”.
  • Sufrió persecución política al final de su vida, pero fue rehabilitado antes de morir.

Fuentes

Las aleyas se citan como sura:aleya. Los hadices, con su colección y número según las ediciones de referencia. Las traducciones son nuestras, cuidando el sentido del árabe.

  1. Corán 3:190-191 — «En la creación de los cielos y la Tierra… hay signos para los dotados de intelecto».
  2. Corán 59:21 — la invitación a la reflexión (tafakkur) sobre las parábolas del Corán.
  3. Sahih Muslim 2699 — «A quien Allah facilita un camino en busca de conocimiento, le facilita un camino al Paraíso».
  4. Ibn Rushd, "Tahafut al-Tahafut" (La incoherencia de la incoherencia), c. 1180 — respuesta a Al-Ghazali.
  5. Ibn Rushd, "Fasl al-Maqal" (El discurso decisivo sobre la armonía entre la religión y la filosofía), c. 1179.
  6. Ibn Rushd, "Kitab al-Kulliyat fi al-Tibb" (conocido en latín como "Colliget"), tratado médico general.
  7. Encyclopaedia of Islam, entrada "Ibn Rushd".
  8. Majid Fakhry, "Averroes: His Life, Works and Influence", Oneworld, 2001.

Preguntas frecuentes

¿Ibn Rushd y Al-Ghazali se conocieron o debatieron en persona?

No, y es un error común pensarlo. Al-Ghazali (1058-1111) murió quince años antes de que naciera Ibn Rushd (1126-1198): su "Tahafut al-Falasifa" (La incoherencia de los filósofos) fue una obra escrita décadas antes que atacaba a filósofos como Ibn Sina y al-Farabi por ciertas posturas metafísicas. Ibn Rushd respondió por escrito a ese libro, ya fallecido su autor, con su propio "Tahafut al-Tahafut" (La incoherencia de la incoherencia): fue un debate textual entre generaciones, no un enfrentamiento personal.

¿Por qué lo llamaban "el Comentador" en Europa?

Porque Tomás de Aquino y otros escolásticos europeos del siglo XIII conocieron a Aristóteles sobre todo a través de las traducciones latinas de los detallados comentarios de Ibn Rushd a casi toda la obra aristotélica. Su trabajo era tan extenso y tan usado que en las universidades europeas medievales bastaba decir "el Filósofo" para referirse a Aristóteles y "el Comentador" para referirse a Ibn Rushd, sin necesidad de dar más nombre.

¿Qué defendía sobre la relación entre filosofía y religión?

En su "Fasl al-Maqal" (El discurso decisivo) argumentó que la filosofía racional (basada en la lógica de Aristóteles) y la revelación religiosa no se contradicen, porque ambas buscan la misma verdad por caminos distintos: el razonamiento demostrativo y el texto revelado interpretado correctamente. Sostenía que el Corán mismo anima a la reflexión racional, y que un conflicto aparente entre ambas se resuelve revisando la interpretación del texto o del argumento filosófico, no descartando de entrada una de las dos vías.

¿También fue médico?

Sí, ejerció como médico de la corte almohade y escribió el "Kitab al-Kulliyat fi al-Tibb" (Libro de las generalidades de la medicina), un tratado que resume principios médicos generales y que se tradujo al latín como "Colliget", usado en universidades europeas junto con obras de Ibn Sina y Al-Razi.

¿Es verdad que fue perseguido al final de su vida?

Sí: hacia 1195, en un contexto de presión política y religiosa contra la filosofía racionalista, el califa almohade Abu Yusuf al-Mansur lo destituyó de sus cargos, ordenó quemar algunas de sus obras filosóficas y lo desterró temporalmente a Lucena, cerca de Córdoba. Fue rehabilitado poco antes de su muerte en 1198, en Marrakech, y sus restos se trasladaron después a Córdoba.

¿Cómo veía él mismo la relación entre su fe y su trabajo filosófico?

La entendía como complementaria, no como un conflicto que había que ocultar: fue también juez (qadi) en Sevilla y Córdoba, aplicando la ley islámica, al mismo tiempo que escribía comentarios filosóficos y de lógica. Para Ibn Rushd, ejercer la razón con rigor no debilitaba la fe sino que, bien entendida, ayudaba a comprender mejor el mensaje religioso, en línea con el llamado coránico a reflexionar sobre la creación (3:190-191).

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