Al-Razi (865-925): viruela, sarampión y la ética del médico

أبو بكر الرازيAbu Bakr al-Razi (Rhazes)

Distinguió la viruela del sarampión y enseñó que la primera obligación del médico es el paciente.

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Frascos y morteros antiguos de farmacia junto a un manuscrito médico abierto, con luz cálida.
Frascos y morteros antiguos de farmacia junto a un manuscrito médico abierto, con luz cálida.Foto: Julian Rösner / Unsplash

Antes de que existieran los microscopios o la palabra “virus”, un médico de Ray, cerca de la actual Teherán, distinguió con precisión clínica dos enfermedades que durante siglos se habían confundido: la viruela y el sarampión. Se llamaba Abu Bakr Muhammad ibn Zakariyya al-Razi, conocido en Europa como Rhazes, y fue uno de los médicos más influyentes y honestos del islam clásico.

Su impacto hoy

Cuando un médico observa a un paciente, compara síntomas con casos anteriores y admite que a veces la respuesta no está clara, está practicando un enfoque clínico que Al-Razi defendió explícitamente hace más de mil años: registrar lo que se ve, comparar, y no fingir certeza donde no la hay. Y cuando alguien recibe atención médica sin importar si puede pagarla, hay un eco lejano de la ética profesional que él escribió por primera vez como tratado.

Quién fue

Nació en Ray (cerca de la actual Teherán, Irán) en el año 865. Según la tradición biográfica, se dedicó primero a la música y, según algunas fuentes, a la alquimia antes de estudiar medicina ya adulto, posiblemente en Bagdad, aunque los detalles de su formación temprana no están completamente documentados. Lo que sí es firme es su carrera profesional: dirigió el bimaristán (hospital) de Ray, su ciudad natal, y más tarde fue nombrado director del gran hospital de Bagdad, uno de los centros médicos más importantes del mundo islámico en su época.

Biógrafos posteriores, como Ibn Abi Usaybiʿa, cuentan una anécdota famosa sobre cómo eligió la ubicación del hospital de Bagdad: mandó colgar trozos de carne fresca en distintos barrios de la ciudad y observó en cuál tardaba más en descomponerse, tomando eso como indicio de mejor calidad del aire, un criterio empírico notable para su época. Al final de su vida, según la tradición, perdió la vista, posiblemente por cataratas, y murió en Ray en el año 925.

Su obra

  • La diferenciación entre viruela y sarampión. Su tratado Kitab fi al-Jadari wa-l-Hasbah describe con detalle clínico los síntomas, la evolución y el pronóstico de ambas enfermedades como cuadros distintos, algo que la medicina anterior no había establecido con esa claridad. Los historiadores de la medicina lo consideran un hito temprano y bien documentado en el estudio de las enfermedades infecciosas.
  • Al-Hawi (El Compendio). Una vasta colección de sus notas clínicas, organizada por tema y compilada por sus discípulos después de su muerte. A diferencia de una enciclopedia ordenada desde el inicio, es un archivo honesto de observaciones, comparaciones entre autores médicos anteriores y sus propios casos, incluidos los que no tuvieron el resultado esperado.
  • La ética del médico (Akhlaq al-Tabib). Un tratado breve pero influyente sobre la conducta profesional: tratar por igual a ricos y pobres, mantenerse actualizado porque la medicina avanza, ser paciente con enfermos difíciles y reconocer los límites del propio conocimiento en vez de fingir certeza.
  • La dirección de hospitales. Como director de los bimaristanes de Ray y Bagdad, aplicó criterios prácticos de organización y salubridad, y formó a generaciones de médicos jóvenes que pasaban por esos hospitales como parte de su preparación clínica.
  • Obras de alquimia y farmacología. Escribió también sobre sustancias químicas y su uso medicinal, con un enfoque práctico que buscaba clasificar y probar los materiales antes que especular sobre ellos.

Fe y ciencia en su vida

Al-Razi ejerció la medicina dentro del marco religioso de su época, para el que buscar tratamiento no era resignación sino un mandato explícito de la Sunnah.

«Buscad tratamiento, siervos de Allah, porque Allah, Imponente y Majestuoso, no ha hecho descender una enfermedad sin hacer descender junto a ella su cura, la conozca quien la conozca y la ignore quien la ignore, salvo una: la vejez».

Sunan at-Tirmidhi 2038

Su tratado sobre la ética del médico refleja, en su insistencia en tratar por igual a ricos y pobres y en no abandonar nunca al paciente difícil, una noción de servicio que coincide con la enseñanza islámica de que atender al enfermo es una forma de bien mayor. Es cierto que, en filosofía, Al-Razi defendió posturas propias que otros pensadores musulmanes de su época consideraron problemáticas, y ese debate forma parte de la historia intelectual del islam clásico; pero en su ejercicio médico documentado —los tratados que escribió y las instituciones que dirigió— no hay indicio de conflicto con su identidad religiosa, sino más bien una vocación de servicio que él mismo describía en términos de deber hacia el paciente.

فَإِنَّ اللَّهَ لَمْ يُنْزِلْ دَاءً إِلَّا أَنْزَلَ لَهُ شِفَاءً

«Allah no ha hecho descender una enfermedad sin hacer descender para ella una cura».

Sahih al-Bujari 5678

Lo que le debemos

A Al-Razi le debemos, ante todo, un modelo de honestidad clínica: registrar lo que se observa, incluidos los fracasos, en vez de presentar solo los éxitos. Su diferenciación entre viruela y sarampión es un hito real y bien documentado en la historia de la medicina de enfermedades infecciosas, y su tratado sobre ética médica es uno de los primeros textos que formaliza, por escrito, principios que hoy consideraríamos parte de cualquier código deontológico: igualdad de trato, actualización continua y humildad profesional.

No fue un médico infalible ni el único gran clínico de su generación —convivió con otras figuras de peso en la medicina islámica clásica—, pero pocas figuras combinaron en su obra, con tanta claridad, la observación clínica cuidadosa y una reflexión explícita sobre cómo debe comportarse un médico.

En resumen

  • Abu Bakr al-Razi (Ray, 865 — Ray, 925), conocido en Europa como Rhazes, médico y director de hospitales en Ray y Bagdad.
  • Escribió el primer tratado conocido que distingue clínicamente la viruela del sarampión.
  • Su obra Al-Hawi compila con honestidad décadas de observación clínica, incluidos los fracasos.
  • Su tratado Akhlaq al-Tabib formalizó por escrito una ética profesional del médico.
  • Dirigió los hospitales de Ray y de Bagdad, aplicando criterios prácticos de organización.
  • Buscar tratamiento, para él, era coherente con la enseñanza islámica de que toda enfermedad tiene cura.

Fuentes

Las aleyas se citan como sura:aleya. Los hadices, con su colección y número según las ediciones de referencia. Las traducciones son nuestras, cuidando el sentido del árabe.

  1. Sahih al-Bujari 5678; Sahih Muslim 2204 — «Allah no ha hecho descender una enfermedad sin hacer descender su cura».
  2. Sunan at-Tirmidhi 2038 — «Buscad tratamiento, siervos de Allah».
  3. Al-Razi, "Kitab fi al-Jadari wa-l-Hasbah" (Tratado sobre la viruela y el sarampión, c. 910) — primera diferenciación clínica documentada entre ambas.
  4. Al-Razi, "Al-Hawi fi al-Tibb" (El Compendio, obra póstuma) — enciclopedia médica compilada por sus discípulos.
  5. Al-Razi, "Akhlaq al-Tabib" (La ética del médico) — tratado sobre la conducta profesional del médico.
  6. Encyclopaedia of Islam, entrada "al-Razi".
  7. Encyclopaedia Britannica, entrada "Rhazes".
  8. Lawrence I. Conrad et al., "The Western Medical Tradition: 800 BC to AD 1800", Cambridge University Press, 1995 — capítulo sobre medicina islámica clásica.

Preguntas frecuentes

¿Fue realmente el primero en distinguir la viruela del sarampión?

Es el primer autor cuya obra sobre el tema se conserva y describe con precisión clínica ambas enfermedades como cuadros distintos, con síntomas, evolución y pronóstico diferenciados, algo que la medicina anterior no había hecho con ese detalle. Su tratado se considera un hito temprano de la medicina de enfermedades infecciosas, reconocido así por historiadores de la medicina.

¿Dirigió hospitales de verdad?

Sí: fue director del bimaristán (hospital) de su ciudad natal, Ray, y más tarde del gran hospital de Bagdad, entonces uno de los más importantes del mundo islámico. Según relatan biógrafos posteriores, eligió la ubicación del hospital de Bagdad colgando trozos de carne en distintos puntos de la ciudad y observando dónde se descomponían más lento, como criterio de salubridad del aire.

¿Qué decía sobre la relación médico-paciente?

En su tratado "Akhlaq al-Tabib" (La ética del médico) insistía en que el médico debe tratar por igual al rico y al pobre, mantenerse siempre estudiando porque la medicina cambia, ser paciente con el enfermo difícil, y reconocer los límites de su conocimiento en vez de fingir certeza que no tiene. Son ideas que hoy suenan a un código deontológico moderno.

¿Escribió también sobre filosofía?

Sí, y ahí generó más controversia que en medicina: sostuvo posturas filosóficas poco convencionales para su tiempo, discutidas por otros pensadores musulmanes, sobre la razón, la profecía y la naturaleza del alma. Sus obras médicas, en cambio, gozaron de un consenso casi universal de respeto, incluso entre quienes discrepaban de su filosofía.

¿Dónde y cuándo vivió?

Nació en Ray, cerca de la actual Teherán (Irán), en el año 865. Trabajó como médico y director de hospitales en Ray y en Bagdad, y murió en Ray en 925, a los sesenta años, según la tradición ya con problemas de vista.

¿Qué es "Al-Hawi", su obra más citada?

Es una enorme compilación de sus notas clínicas y observaciones a lo largo de toda su carrera, organizada y publicada por sus discípulos después de su muerte. No es un tratado ordenado como el Canon de Ibn Sina, sino un archivo de casos reales, comparaciones entre autores y observaciones propias, valorado por los historiadores precisamente por su honestidad clínica: registra también lo que no funcionó.

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