En 1924, un médico egipcio llamado Muhyi al-Din al-Tatawi investigaba manuscritos médicos árabes para su tesis doctoral en Alemania cuando encontró algo que reescribió un capítulo de la historia de la medicina: un comentario del siglo XIII que describía correctamente cómo circula la sangre entre el corazón y los pulmones, tres siglos antes de que Europa llegara a la misma conclusión. El autor era Ibn an-Nafis, médico de Damasco y El Cairo, y su hallazgo había esperado casi setecientos años para ser reconocido.
Su impacto hoy
Cada vez que un médico explica cómo la sangre sale del corazón, pasa por los pulmones para oxigenarse y regresa para bombearse al resto del cuerpo, está describiendo la circulación pulmonar, un mecanismo que Ibn an-Nafis fue el primero en documentar correctamente, contradiciendo a la autoridad médica de su tiempo. Su caso es también un recordatorio de que el conocimiento científico no siempre avanza de forma lineal ni siempre gana reconocimiento inmediato: a veces espera siglos.
Quién fue
Nació cerca de Damasco en 1213, cuando la región estaba bajo dominio ayubí. Se formó como médico, probablemente en el hospital al-Nuri de Damasco, uno de los centros médicos más prestigiosos de su tiempo, y también como jurista de la escuela shafií, una de las cuatro escuelas jurídicas sunitas. Más tarde se trasladó a El Cairo, entonces bajo el sultanato mameluco, donde desarrolló la mayor parte de su carrera médica y llegó a dirigir el hospital al-Mansuri, una de las instituciones médicas más importantes de su época.
Combinó, como era habitual entre los grandes sabios del islam clásico, la práctica médica con la erudición religiosa y jurídica, además de escribir una obra filosófica de ficción poco común. Murió en El Cairo en 1288, dejando su biblioteca personal, según la tradición, como legado al hospital donde trabajó.
Su obra
- La descripción de la circulación pulmonar. En su comentario a la anatomía del Canon de Medicina de Ibn Sina, Ibn an-Nafis rechazó explícitamente la idea, heredada de Galeno y aceptada durante más de mil años, de que la sangre pasa de un lado del corazón al otro a través de poros invisibles en el tabique central. Argumentó, a partir de la disección anatómica, que ese tabique es sólido, y que la sangre debe salir del ventrículo derecho, pasar por los pulmones para oxigenarse, y regresar al lado izquierdo del corazón antes de distribuirse al resto del cuerpo. Es la descripción correcta de lo que hoy se llama circulación menor o pulmonar.
- La corrección explícita de una autoridad establecida. Lo notable no es solo el hallazgo, sino que lo presentó como una corrección razonada de Galeno, algo poco frecuente en un momento en que la autoridad de los médicos griegos clásicos se daba casi por sentada en buena parte del mundo médico, tanto islámico como, después, europeo.
- Comentarios extensos sobre el Canon de Ibn Sina. Además de la anatomía, escribió comentarios detallados sobre otras partes del Canon, contribuyendo a la tradición de estudio y crítica de esa obra, señal de que el Canon no se aceptaba sin más sino que se discutía y se corregía.
- Theologus Autodidactus. Su obra Al-Risalah al-Kamiliyyah fi al-Sirah al-Nabawiyyah narra, en forma de relato filosófico, la historia de un hombre que crece solo y descubre por sí mismo, mediante la razón, verdades sobre la naturaleza, la moral y finalmente la necesidad de la revelación profética. Es un texto poco habitual que combina literatura, filosofía y teología.
- Jurisprudencia shafií. Escribió también obras de derecho islámico dentro de la escuela shafií, mostrando que, para él, la medicina y la erudición religiosa no eran mundos separados sino dos formas de un mismo compromiso con el conocimiento.
Fe y ciencia en su vida
Ibn an-Nafis fue, a la vez, médico y jurista religioso, una combinación que refleja cómo el islam clásico no separaba tajantemente ciencia y fe. Su obra Theologus Autodidactus es la muestra más clara de esa integración: en ella, un personaje que llega a conclusiones científicas y morales por pura razón termina reconociendo, también por razón, la necesidad de la profecía para completar el conocimiento humano, una forma narrativa de argumentar que razón y revelación se complementan.
«Allah, Imponente y Majestuoso, no ha hecho descender una enfermedad sin hacer descender junto a ella su cura».
Sahih al-Bujari 5678
Su disposición a corregir a Galeno, una autoridad médica venerada durante más de un milenio, muestra también una actitud intelectual —no aceptar una idea solo por prestigio, sino por evidencia anatómica— coherente con la insistencia islámica en que el conocimiento humano, aunque valioso, siempre es limitado frente al conocimiento de Allah, y por tanto revisable.
Lo que le debemos
A Ibn an-Nafis le debemos la primera descripción correcta y documentada de la circulación pulmonar, un hallazgo real, verificado por historiadores de la medicina desde que el manuscrito se redescubrió en 1924, y anterior en tres siglos a la descripción independiente de Miguel Servet (1553) y a la obra completa de William Harvey (1628) sobre la circulación sanguínea. No hay evidencia de una línea de transmisión directa entre Ibn an-Nafis y esos autores europeos: son hallazgos separados, y a Harvey se le reconoce con razón haber demostrado experimentalmente el sistema circulatorio completo, algo que Ibn an-Nafis no llegó a hacer.
Su historia es también un recordatorio honesto de los límites de la fama científica: un descubrimiento correcto, documentado por escrito, puede permanecer casi invisible durante siglos si no circula lo suficiente o si contradice una autoridad demasiado asentada.
En resumen
- Ibn an-Nafis (cerca de Damasco, 1213 — El Cairo, 1288), médico, jurista shafií y director del hospital al-Mansuri de El Cairo.
- Describió correctamente la circulación pulmonar, corrigiendo un error de Galeno vigente más de mil años.
- Su hallazgo permaneció casi desconocido hasta que un manuscrito suyo se redescubrió en 1924.
- Se adelantó en tres siglos a Miguel Servet y a William Harvey, sin relación documentada entre ellos.
- Escribió también una novela filosófica, Theologus Autodidactus, sobre razón, ciencia y profecía.
- Su vida combina medicina, derecho islámico y teología sin verlas como saberes en conflicto.



