LA PURIFICACIÓN DEL CORAZÓN

25 ago, 2013

Alabado sea Allah, Quien nos ha guiado al Islam y nos facilitó el camino para elevarnos con la
fe y la certeza. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Uno y Único, y tiene
conocimiento de todas las cosas. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero, que la
paz y las bendiciones sean con él, con su familia y compañeros, y con todos aquellos que sigan
su guía hasta el Día del Juicio.
¡Hermanos! Mucha gente se pregunta ¿Cómo llevar una vida buena? ¿Cómo encontrar la
felicidad verdadera? ¿Existe la felicidad permanente? ¿Alguien la ha alcanzado? ¿Cómo se
manifiesta dicha felicidad? ¿Cuáles son los medios que conducen a ella?
Se han probado todos los medios por la vía material, a través del poder, de los placeres
sexuales, comidas y bebidas.
En cuanto a los distintos tipos de pasiones que se pueden satisfacer, sólo traen momentos de
placer que nunca perduran y luego queda en el alma el dolor y la tristeza por no poder retener
esos instantes. Entre estas almas turbadas hay también algunas que conocen el camino hacia
la felicidad por lo que pueden vivir en paz y felices, porque a pesar de sentir la debilidad como
seres humanos, buscan la fuerza en el Creador, a pesar de su pobreza, alcanzan la riqueza
interior a través de la adoración de Allah, enaltecido sea. Estas almas sólo se humillan ante la
grandiosidad del Altísimo y Le ruegan que la inmensa misericordia que es la firmeza en la fe
diciendo: “¡Oh, Allah! Tú que tienes el poder para cambiar los corazones ¡Afirma nuestros
corazones en Tú religión! ¡Oh, Allah! Tú que puedes cambiar los corazones ¡Haz que se
someta a Tu obediencia!”
Estas almas se esfuerzan por purificar sus corazones de toda corrupción para dedicarlos a la
adoración del Creador de los cielos y la Tierra. Estas almas aprendieron cómo cuidar su pureza
y firmeza por lo que Allah (swt) bendijo sus vidas, les favoreció para que corrigiesen sus errores
y su prestigio quedase enaltecido con el transcurso de las generaciones.
Los compañeros del Mensajero de Allah (sws), y la generación siguiente de musulmanes, como
también los verdaderos creyentes de todas las épocas, transitaron por el camino de la guía y
gracias a ellos podemos tomar los conocimientos de la religión y debemos seguir su ejemplo de
cómo purificar el corazón ya que dicha purificación conduce siempre hacia el bien, por ella se

alcanza el auxilio de Allah (swt), la solución a nuestras diferentes situaciones, fortalece la
buena moral, se logra un alto grado de piedad y benevolencia que levan a obtener la
complacencia divina.
El Mensajero de Allah (sws) dijo: “Tres obras que quien las realice habrá probado el sabor de la
fe: Adorar a Allah, Todopoderoso, sabiendo que no hay nada ni nadie con derecho a ser
adorado excepto Él. Pagar el Zakat de buena gana todos los años. Y purificar el alma”, le
preguntaron: ¿Qué significa purificar el alma? Le respondió: “Saber que Allah, Todopoderoso,
está con é doquiera se encuentre” At Tabarani.
Purificar el alma no significa arrancar la parte mala que tenemos por naturaleza, sino que
implica encaminarla en dirección de lo que complace a Allah (swt). Por ejemplo el amor por los
bienes, el mal está que el afán por conseguirlos genere el amor por este mundo, y no importe
los medios para ello; si el musulmán purifica su alma de la codicia habrá encauzado el esfuerzo
por obtenerlos a través de una vía lícita, y así empleará dichos bienes en cosas beneficiosas y
ayudará a los necesitados. De esta forma habrá purificado su alma de la vanidad, del rencor,
de las malas intenciones, de la avaricia y del odio.
Para que el siervo cumpla su función en esta vida, que es la de adorar a Allah (swt), “No he
creado a los genios y a los hombres sino para que me adoren”, y para poner en práctica la ley
divina en la Tierra, debe purificar el corazón y el alma sustentándolos con el alimento
correspondiente, al igual que el cuerpo requiere de una determinada alimentación.
El corazón es el lugar donde se establece la doctrina, es el lugar de comprensión y donde se
arraiga la guía. Allah (swt) dice: “Por cierto que en esto hay un motivo de reflexión para quienes
tienen uso de razón y prestan oído atentamente”. Es el lugar de los sentimientos buenos y
malos, dice en el Sagrado Corán: “Pusimos en los corazones de quienes los siguen la
compasión y la misericordia”, y dice: “Con el transcurso del tiempo sus corazones se
endurecieron”, y dice: “¿Acaso son iguales aquellos a quienes Allah les abrió el corazón al
Islam y transitan con la luz de su Señor (que los incrédulos)? ¡Ay de aquellos que tienen sus
corazones endurecidos al recuerdo de Allah! Éstos están en un desvío evidente”.
¡Hermanos! Existe una fuerte relación entre el corazón y el alma por lo que se debe conocer los
estados del alma que pueden influenciar al corazón: la fortaleza, la debilidad, la fe, la
incredulidad, el bien, el mal, la felicidad y la desdicha. Existe el alma propensa al mal, el alma
que se reprocha a sí misma los malos actos que comete y el alma sosegada.
El alma propensa al mal es la que tiene el corazón muerto o enfermo. El alma que se reprocha
a sí misma cuando comete una falta tiene un corazón iluminado por la fe pero a veces sigue
sus pasiones por lo que Satanás puede encontrar en algunas oportunidades para hacerlo caer
en faltas. Y el alma sosegada es la que tiene el corazón sano, aquel que tiene el corazón
colmado por la certeza en Allah (swt), en Su promesa de que luego de esta vida nos aguarda la
felicidad o la infelicidad tanto en la tumba como luego del Juicio Final.
Una persona de alma propensa al mal es aquella cuya naturaleza la conduce al mal y persigue
siempre los placeres aunque sean prohibidos, lo aparte de la obediencia de su Señor y cause
daños a terceros. Éste es un corazón muerto o enfermo, cuya situación lo lleva a manifestar

que es musulmán pero internamente es un incrédulo, éste es un corazón enfermo que necesita
retornar a la fe y arrepentirse, si se trata de un corazón incrédulo que no alberga nada de fe en
el Islam, indudablemente es un corazón muerto carente de luz.
En cuanto al alma que se reprocha a sí misma cuando comete una falta, se trata de un alma
creyente pero que a veces comete algunos pecados y entonces recuerda el castigo de Allah
(swt) y retorna a Él arrepentida y se lamenta por lo cometido, luego se propone desarraigar la
falta de su corazón y no retornar a ella otra vez. Muyahid dijo respecto a este estado del alma,
a esta conciencia interna que se despierta con la fe: “Se trata de un estado interno que lleva al
creyente a autocensurarse cuando comete una falta”.
En cuanto al alma sosegada es aquella que se dedica a la adoración del Creador y a
obedecerlo, acepta el designio divino y se encomienda a Allah (swt) en todos sus asuntos.
Esta es un alma a la que Allah (swt) le dio vida y le albricia con Su complacencia: “¡Oh, alma
que estás en paz con tu Señor! Vuelve a la vera de tu Señor complacida y satisfecha [con la
recompensa, que Allah está complacido contigo]. Entra con Mis siervos piadosos a Mi Paraíso”.
El siervo de corazón sano es aquel que está a salvo del desvío y de los asuntos dudosos, que
no siente rencor hacia sus hermanos, que está predispuesto a alcanzar los más altos grados de
la fe y por ello una recompensa grandiosa.
Que Allah (swt) nos bendiga a través del Sagrado Corán y de las enseñanzas de Su
Mensajero (sws).
Segunda Jutbah:

Alabado sea Allah por Sus infinitas gracias, le agradecemos que nos facilite realizar buenas
obras. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin copartícipes, y atestiguo
que Muhammad es Su siervo y Mensajero, que la paz y las bendiciones sean con él, con su
familia, con sus compañeros, y con todos aquellos que sigan su guía.
¡Hermanos! El corazón es el conductor del cuerpo para bien o para mal. El Profeta (sws) dijo:
“En el cuerpo hay un pedazo de carne que si está en buen estado, todo el resto del cuerpo
también lo estará. Pero si se corrompe, el resto del cuerpo se corromperá, y éste es el
corazón”.

Si ves que tu corazón se aparta de la Verdad y de la obediencia a Allah (swt), debes pedirle a
Él que te haga utilizar una medicina apropiada que te haga retornar al camino recto, debes
recitar el Sagrado Corán, estudiarlo y comprenderlo. Debes afirmar tu fe monoteísta y alejarte
de toda forma de adoración equivocada, debes alejarte de los falsos testimonios, de las
banalidades, debes tratar bien a los demás, ser sincero, no mentir, no hablar mal del ausente,
no calumniar, hacer los ruegos que realizaba el Profeta (sws) en determinados momentos
como al salir e ingresar al hogar, al comer, al dormir. Debes apartarte de las reuniones donde
predominan las habladurías, en donde se aconseja hacer el mal y cometer faltas, sino que
reúnete con gente piadosa que te recuerde la Otra Vida.
Cuánta gente perversa terminan convenciendo al siervo piadoso que abandone la adoración de
Allah (swt), por ello Allah (swt) ordena reunirse con gente de fe: “Reúnete con quienes invocan
a su Señor por la mañana y por la tarde anhelando Su rostro [y complacencia]. No te apartes
de ellos inclinándote por el encanto de la vida mundanal. No obedezcas a quien hemos hecho
que su corazón se olvide de Nosotros, sigua sus pasiones y se extralimite en sus acciones”.
La purificación del corazón se realiza a través de lo siguiente:
1) Rogar al Creador que nos afirme en la fe
2) Recitar el Sagrado Corán noche y día
3) Adorar a Allah sin asociarle nada
4) Apartarse de toda banalidad
5) Recordar a Allah siempre
6) Evitar reuniones donde se habla mal de los demás
7) Reunirse con siervos piadosos.
Para purificar el corazón existen otros factores que los mencionaremos en próximas jutbas si
Allah (swt) quiere. Le rogamos al Todopoderoso que vivifique nuestros corazones con la fe y
nos facilite transitar por el sendero recto. Que la paz y las bendiciones sean con el Profeta
Muhammad (sws), con su familia y compañeros.

 

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