La lealtad, una virtud del Islam

08 Sep, 2014

La lealtad es una virtud noble y admirable, y es uno de los atributos de la gente noble. Dicen que una promesa es como un rostro y su cumplimiento es la belleza que lo adorna; y dicen que la promesa es como una nube y la lealtad como la lluvia que cae de esa nube. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Quien no cumple sus promesas no tiene religión”. [Ahmad]
Un musulmán no puede elevar los grados de su fe si no es leal, pues Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! Cumplid con vuestras obligaciones. Se os ha permitido [beneficiaros de] las reses de ganado con las excepciones que se os especifican. La caza no os está permitida mientras estéis consagrados a la peregrinación [o a la ‘Umrah]. Al-lah Dispone lo que Le place} [Corán 5:1] Y Dice:{¡Oh, creyentes! ¿Por qué decís lo que no hacéis? Es muy aborrecible para Al-lah que digáis lo que no hacéis} [Corán 61:2,3]
La lealtad es una de las más grandes cualidades humanas, y quien no la tiene es considerado inhumano. Además, para lograr la cooperación entre los seres humanos, estos deben ser leales y cumplir con sus palabras. De otra forma, la gente no podría vivir en sociedad y se alejarían unos de otros.
En la era previa al Islam un poeta y caballero árabe de religión judía ganó mucho prestigio por ser leal a su palabra cuando se le encomendó la armadura del famoso poeta Imru’ Al Qais, a pesar de todos los problemas que ello le trajo. Esto es prueba de que ser leal a su palabra es algo muy valioso y era muy estimado incluso por los árabes preislámicos, y luego fue confirmado por el Islam.
Lo que es muy extraño es que muy poca gente cumple sus promesas, y por eso es que Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {La mayoría de ellos no cumplían con sus compromisos y eran perversos.} [Corán 7:102] Entre los semitas de la antigüedad se consideraba la lealtad como uno de los bienes más escasos.
Formas de lealtad
 
La lealtad es de varios tipos y se clasifica de varias maneras. La primera clasificación es según lo que se cumple, y habría entonces tres clases de lealtad: lealtad a la promesa, lealtad al pacto y lealtad a los contratos.
La segunda clasificación es según con quién se adquiere la obligación. Así pues, habría: lealtad para con Al-lah, con Su profeta y con otras personas.
En este artículo trataremos la lealtad para con las personas, pues muchos no son leales y faltan a sus promesas.
El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, era la persona más leal, incluso al tratar con los incrédulos. Cuando el Profeta volvió de AtTaif estaba triste y decepcionado, pues su gente había rechazado su prédica y le habían hecho daño. No quiso retornar a Meca como había salido de ella, sino que quiso volver bajo la protección de uno de sus notables. Mut’im Ibn ‘Adi aceptó garantizar el retorno seguro del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, así que el Profeta ingresó a la Ka’bah, la circunvaló y rezó dos Rak’at. Pasados algunos años, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, emigró a Medina, estableció en ella un Estado Islámico nuevo y derrotó a los idólatras en la batalla de Bader. Algunos de los idólatras fueron capturados durante la batalla, así que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Si hubiese estado vivo Mut’im Ibn ‘Adi ahora y hubiese intercedido por esta gente tonta, los hubiese liberado por él”. [Bujari] Este ejemplo nos muestra lo leal que era el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, hasta con los incrédulos.
¿Quién fue Al Bajtari Ibn Hisham? fue uno de los pocos incrédulos que se atrevieron a romper el injusto boicot que los Quraish impusieron a los musulmanes y sus aliados, y el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, fue agradecido con él. Durante la batalla de Bader dijo: “Quien se encuentre con Al Bajtari Ibn Hisham no debe matarlo”.
¿Recuerdas a todos los que fueron buenos contigo durante tu vida? ¿Recuerdas cómo tus padres y tus maestros fueron contigo?
Una persona leal se siente en deuda y nunca olvida a los que le hicieron algún bien, sin importar cuántos años hayan pasado. Ahora te pregunto, ¿has perdonado alguna vez a alguna persona que te hizo un mal por algún bien que te haya hecho en el pasado?
Una vez, un incrédulo vino a negociar con el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, antes del tratado de Al Hudaibiah. Este hombre era ‘Urwah Ibn Mas’ud Az-Zaqafi, que luego retornaría al Islam. Le dijo al Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam: “Solo veo gente burda y tonta alrededor de ti, dispuestos a huir y abandonarte en cualquier momento”. Abu Baker le respondió severamente y le dijo con sorna: “¿Así que huiremos y le abandonaremos?” ‘Urwah preguntó: “¿Y quién habla?” La gente respondió: “¡Abu Baker!” Entonces, ‘Urwah dijo: “¡Por Al-lah! Si no fuese que aún te debo un favor te hubiese respondido”.
¿Has oído o leído esta historia antes? ¿La lealtad de un incrédulo alguna vez llamó tu atención? ¿Has considerado qué motivo le impidió responderle a Abu Baker? ¿Tú cumples tus promesas? Si tu respuesta es “sí”, entonces te complacerá saber lo que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Aférrate a seis cualidades y te garantizo el Paraíso: di la verdad cuando hables, cumple tus promesas, entrega las encomiendas a sus destinatarios, mantén tu castidad, guarda tu mirada y mantén quietas tus manos (de dañar)”. [Ahmad y Al Hakim: Sahih. Adh-Dhahabi: Mursal]
Por otro lado, si tu respuesta es “no”, pues de ahora en adelante debes purificar tu alma de esta enfermedad que es considerada hipocresía. Debes recordar el hadiz del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, cuando dijo: “Hay tres señales en un hipócrita: cuando habla miente, cuando da su palabra traiciona y cuando se le confía algo traiciona la confianza” [Bujari]
Uno de los modales más grandiosos del creyente es que cumple con su palabra. ¿Cumples tú con tu palabra?
¿Conoces la ciudad de Hims? ¿Sabes cómo se islamizó su gente? Cuando los musulmanes empezaron conquistar la mayor parte de AshSham (Gran Siria), invitaron a sus habitantes, mayormente cristianos, al Islam. Ellos se rehusaron a islamizarse y acordaron pagar la Yiziah (impuesto fijo que pagan los ciudadanos no musulmanes) a condición que los musulmanes los defendieran y protegieran. Sin embargo, cuando los bizantinos se reagruparon y movilizaron sus tropas para contraatacar a los musulmanes, se ordenó a la guarnición musulmana de Hims que se retirara para reforzar posiciones en otra parte de Siria. En ese momento, los musulmanes devolvieron a los habitantes cristianos de Hims su Yiziah y estos se sorprendieron y preguntaron: “¿Por qué nos devuelven el dinero de la Yiziah?” Los musulmanes les respondieron que habían tomado la Yiziah para protegerlos y que ya no estarían en condiciones de hacerlo, por lo que se hacía necesario devolverles su dinero pues ya no podrían cumplir lo pactado.
En ese momento, los habitantes de Hims sintieron la grandeza del Islam y lo dignos que eran sus seguidores, así que decidieron abrazar el Islam. Así fue que las tropas musulmanas se quedaron en Hims para proteger a sus habitantes de los bizantinos. ¿Ahora entiendes lo que la lealtad logra?
Fuente: http://www.islamweb.net/

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