El Corán: cómo leerlo, recitarlo y memorizarlo

الْقُرْآنal-Qurʾan

La palabra de Allah, sura por sura: cómo acercarte a ella, entenderla y llevarla contigo.

Práctica · Corán, súplica y oracionesSegún el Corán y la Sunnah

Un ejemplar del Corán abierto sobre una mesa de madera, con luz natural entrando por una ventana.
Un ejemplar del Corán abierto sobre una mesa de madera, con luz natural entrando por una ventana.Foto: Aoun Abbas / Unsplash

El Corán es el centro de la vida del musulmán: se reza con él cinco veces al día, se estudia toda la vida y muchos lo memorizan entero. Pero para quien empieza —sea nuevo musulmán o musulmán que quiere acercarse más— surgen preguntas prácticas: ¿en qué orden se lee?, ¿qué traducción usar?, ¿hay que tener wudu para tocarlo?, ¿cómo se memoriza de adulto? Esta página responde a esas preguntas con calma, sin dar por sentado que ya sabes nada.

Qué es el Corán

ذَٰلِكَ الْكِتَابُ لَا رَيْبَ ۛ فِيهِ ۛ هُدًى لِّلْمُتَّقِينَ

«Este es el Libro que no admite duda, guía para los que temen a Allah».

Corán 2:2

El Corán es, para el musulmán, la palabra literal de Allah, revelada al Profeta Muhammad ﷺ a través del ángel Yibril (Gabriel), en árabe, a lo largo de 23 años. No es un libro que el Profeta ﷺ haya escrito ni una colección de sus enseñanzas —eso es la Sunnah, que se recoge en los hadices—; es la revelación directa que él transmitía tal como la recibía.

إِنَّ هَٰذَا الْقُرْآنَ يَهْدِي لِلَّتِي هِيَ أَقْوَمُ

«Este Corán guía hacia lo más recto».

Corán 17:9

Se reveló poco a poco, no de golpe, para que se fuera memorizando y aplicando: «un Corán que hemos dividido en partes, para que lo recites a la gente lentamente; lo hemos revelado gradualmente» (17:106). Esa manera de revelarse —respondiendo a situaciones concretas de la vida de los primeros musulmanes— es una de las razones por las que leer una aleya sin su contexto puede llevar a malentendidos, y por las que el tafsir (que se explica más abajo) es tan útil.

Cómo está organizado

El Corán tiene 114 suras (capítulos), de longitud muy distinta: la más larga, Al-Baqarah, tiene 286 aleyas (versos); la más corta, Al-Kawthar, tiene solo tres. Las suras no están ordenadas cronológicamente sino, en general, de la más larga a la más corta, con Al-Fatihah (la que se recita en cada rakʿah de la oración) al inicio como apertura.

Los estudiosos distinguen dos grandes periodos:

  • Suras mecanas (reveladas en La Meca, antes de la Hégira): suelen ser más cortas, tratan el monoteísmo, el Día del Juicio y las historias de los profetas anteriores.
  • Suras medinenses (reveladas en Medina): suelen ser más largas y detallan leyes de convivencia, familia, sociedad y guerra justa.

Para facilitar la lectura completa en un mes —típicamente en Ramadán, ver la página de ayuno en el Islam— el texto se divide también en 30 partes llamadas juzʾ (plural ajzaʾ, también escrito yuz), de longitud aproximadamente igual. Cada juzʾ se divide a su vez en cuatro cuartos (hizb). Leer un juzʾ al día es la forma más común de terminar el Corán entero durante el mes de ayuno.

Traducciones al español: útiles, pero no el Corán mismo

Existen varias traducciones respetadas del Corán al español, hechas por traductores musulmanes con conocimiento del árabe clásico y del tafsir clásico. Son una herramienta imprescindible para entender el significado, sobre todo al principio.

Pero hay que tener claro un límite: una traducción es una interpretación, no la revelación misma. El árabe coránico tiene matices, juegos de palabras, ritmo y estructuras gramaticales que ninguna traducción reproduce del todo; por eso los estudiosos evitan llamar “Corán” a una traducción y prefieren decir “traducción de los significados del Corán”. Es útil comparar más de una traducción cuando una aleya parezca confusa, y acompañarla siempre que se pueda de un tafsir breve.

Para la oración (el salat), se necesita recitar en árabe, aunque sea solo la Fatihah y una sura corta; la traducción no reemplaza eso. Lo explicamos en la oración en el Islam.

El adab con el ejemplar físico

El musulmán trata el ejemplar físico del Corán (el Mushaf) con un respeto especial, parte del adab (las buenas maneras) hacia la palabra de Allah:

لَّا يَمَسُّهُ إِلَّا الْمُطَهَّرُونَ

«Nadie lo toca sino los purificados».

Corán 56:79

La mayoría de los estudiosos entienden esta aleya como una recomendación —para algunos, una obligación— de tener wudu válido antes de tocar el texto árabe del Mushaf. En la práctica esto significa: colócalo en un lugar limpio y alto, no lo dejes en el suelo, no apoyes cosas encima de él, y si puedes, hazte el wudu antes de abrirlo. Nada de esto aplica de la misma manera al Corán en el teléfono o en una aplicación, donde la mayoría de los estudiosos contemporáneos no exigen wudu, aunque el respeto por el contenido sigue siendo el mismo.

Si estás aprendiendo y aún no tienes wudu en el momento en que quieres leer, no dejes pasar la lectura por eso: usa el teléfono o espera a purificarte, según lo que tengas más a mano.

Leer con tafsir: el comentario del Corán

El tafsir es la exégesis o comentario del Corán: una explicación, aleya por aleya, del contexto en que se reveló, del significado de las palabras y de cómo la entendieron el Profeta ﷺ y los primeros musulmanes. Leer el Corán sin ningún tafsir es como leer una carta sin conocer a quién se dirige ni por qué se escribió: se pierde mucho.

No hace falta un tafsir extenso para empezar. Existen versiones breves en español, pensadas para quien lee por primera vez, que aclaran en una o dos líneas el contexto de cada aleya. Con el tiempo, quien quiera profundizar puede acudir a tafsires clásicos más completos, traducidos parcialmente al español, o preguntar directamente en la mezquita.

El tajwid básico

El tajwid es el conjunto de reglas para recitar el Corán con la pronunciación correcta del árabe clásico: cómo alargar ciertas vocales, cómo sonar letras que no existen en español, dónde detenerse y dónde continuar. No es un adorno estético: una mala pronunciación puede, en casos extremos, cambiar el significado de una palabra.

Aprender tajwid no es un requisito para empezar a leer el Corán ni para rezar —el Profeta ﷺ mismo enseñó a un compañero que aún no sabía leer bien a sustituir la recitación por unas palabras sencillas (ver la oración en el Islam)—, pero mejora mucho la experiencia y evita errores. Se aprende de forma gradual, escuchando a buenos recitadores, tomando clases en la mezquita o siguiendo cursos en línea que marcan las reglas con colores sobre el texto.

Memorizar el Corán de adulto

Memorizar el Corán entero (ser hafiz) suele asociarse a la niñez, cuando la memoria es más flexible, pero un adulto también puede memorizar —una sura, una parte, o incluso el libro completo— con método y constancia. Algunas ideas prácticas:

  1. Empieza pequeño: las suras cortas del final del Corán (el último juzʾ) son las más usadas en la oración diaria; memorizar diez o quince de ellas ya transforma tu salat.
  2. Repite en voz alta, escuchando primero a un buen recitador y repitiendo frase por frase, no de golpe.
  3. Usa la oración misma como repaso: recita lo que ya memorizaste en tus rakʿah voluntarias.
  4. Sé constante más que ambicioso: cinco minutos diarios durante un año valen más que un mes intenso que se abandona.
  5. No te compares con quien memorizó de niño. El Profeta ﷺ dejó claro que el esfuerzo de quien le cuesta también tiene recompensa doble:

«El que es experto en el Corán está con los honorables y virtuosos escribas [los ángeles]; y el que recita el Corán y se esfuerza en ello, aunque le sea difícil, tendrá una doble recompensa».

Sahih al-Bujari 4937; Sahih Muslim 798

Es una de las enseñanzas más consoladoras para el adulto que empieza tarde: a Allah no le importa la velocidad, le importa el esfuerzo sincero.

La recitación en la oración

La recitación del Corán está tejida en el centro mismo de la oración obligatoria: en cada rakʿah se recita la Fatihah, y en las primeras rakʿah, otra parte del Corán. Ese uso diario, cinco veces, es la manera más natural de ir memorizando texto sin proponérselo del todo. Ya explicamos el detalle paso a paso en la oración en el Islam; aquí basta decir que cuanto más Corán sepas, más rica puede ser tu oración voluntaria, aunque las cinco obligatorias no requieren más que la Fatihah y una sura corta.

El Corán en el teléfono y en el día a día

Hoy la mayoría de los musulmanes lee y escucha el Corán en aplicaciones móviles, que suelen incluir el texto árabe, una o varias traducciones, tafsir breve, y grabaciones de recitadores reconocidos. Son una herramienta excelente para:

  • Leer el texto y su traducción lado a lado.
  • Escuchar mientras se conduce, se cocina o se hace ejercicio.
  • Llevar un registro de cuánto se ha leído del juzʾ del día.
  • Buscar una aleya por palabra clave cuando se recuerda solo una parte.

Escuchar el Corán mientras se hacen otras cosas es una forma válida y valiosa de estar en contacto con él, aunque no sustituye por completo la lectura activa, con los ojos en el texto, cuando el tiempo lo permite. Muchos musulmanes en México combinan las dos cosas: escuchan en el trayecto al trabajo y leen unos minutos antes de dormir.

Las recompensas de la recitación

«Leed el Corán, pues vendrá el Día de la Resurrección como intercesor de quienes lo recitaban».

Sahih Muslim 804

El Profeta ﷺ enseñó que cada letra leída del Corán trae recompensa multiplicada:

«Quien recite una letra del Libro de Allah, tendrá una buena acción, y la buena acción vale diez veces igual. No digo que "Alif-Lam-Mim" sea una letra, sino que Alif es una letra, Lam es una letra y Mim es una letra».

Sunan at-Tirmidhi 2910

Diez recompensas por cada letra, en un libro que tiene cientos de miles de letras, da una idea de la magnitud del regalo que representa la lectura diaria, por breve que sea. El Profeta ﷺ también comparó al creyente que recita el Corán con la naranja: buen sabor y buen aroma (Sahih Muslim 789), frente a quien no lo lee, que puede tener buen carácter pero carece de ese perfume particular que da la compañía constante del texto.

En resumen

  • El Corán es la palabra de Allah revelada en árabe al Profeta ﷺ durante 23 años; tiene 114 suras y se divide en 30 ajzaʾ (2:2; 17:106).
  • Una traducción es una ayuda necesaria para entender el significado, pero no sustituye el texto árabe, sobre todo en la oración.
  • El adab con el ejemplar físico incluye tratarlo con respeto y, según la mayoría, tener wudu para tocarlo (56:79).
  • El tafsir (comentario) da el contexto de cada aleya; el tajwid enseña a pronunciarlo correctamente.
  • Memorizar de adulto es posible con constancia, y el esfuerzo de quien le cuesta trae doble recompensa (Bujari 4937).

Si quieres empezar a leer el Corán con acompañamiento, aprender tajwid básico o simplemente resolver dudas sobre una aleya, en la mezquita de Guadalajara tenemos clases regulares: consulta las actividades, los horarios de oración o escríbenos para empezar cuando quieras.

Fuentes

Las aleyas se citan como sura:aleya. Los hadices, con su colección y número según las ediciones de referencia. Las traducciones son nuestras, cuidando el sentido del árabe.

  1. Corán 2:2 — «Este es el Libro que no admite duda, guía para los temerosos de Allah».
  2. Corán 17:9 — «Este Corán guía hacia lo más recto».
  3. Corán 17:106 — el Corán revelado por partes, a lo largo del tiempo.
  4. Corán 56:79 — «Nadie lo toca sino los purificados».
  5. Sahih al-Bujari 5027 — «El mejor de vosotros es quien aprende el Corán y lo enseña».
  6. Sahih al-Bujari 4937; Sahih Muslim 798 — quien recita el Corán con dificultad tiene doble recompensa.
  7. Sahih Muslim 804 — «Leed el Corán, pues vendrá el Día de la Resurrección como intercesor de quienes lo recitaban».
  8. Sahih Muslim 789 — el ejemplo del creyente que recita el Corán, como la naranja: buen sabor y buen aroma.
  9. Sunan at-Tirmidhi 2910 — diez recompensas por cada letra recitada del Corán.
  10. Sunan Abu Dawud 1464 — «A quien le sea dicho: recita y asciende, como recitabas en la vida mundanal».

Preguntas frecuentes

¿Puedo leer el Corán solo en español, sin saber árabe?

Sí, y es muy recomendable para entender el mensaje, pero recuerda que una traducción es una interpretación humana, no el Corán mismo: el Corán en sentido estricto es el texto árabe revelado (17:9). Para la oración se necesita el árabe original, aunque sea breve; para estudiar el significado, la traducción es una herramienta valiosa y necesaria.

¿Necesito estar en wudu para tocar el Corán?

La mayoría de los estudiosos, basándose en «nadie lo toca sino los purificados» (56:79), recomiendan o exigen el wudu para tocar el ejemplar árabe; puedes leerlo en el teléfono o de memoria sin él. Es una muestra de respeto al texto, no una condición para acercarte al Islam: nunca dejes de leer el Corán por no tener wudu en ese momento, usa la pantalla mientras te purificas.

¿Qué es el tafsir y por qué lo necesito?

El tafsir es la exégesis o comentario del Corán: explica el contexto de cada aleya, su significado y cómo la entendieron el Profeta ﷺ y los primeros musulmanes. Lo necesitas porque muchas aleyas se entienden mal si se leen aisladas, sin ese contexto; hay tafsires breves en español pensados para principiantes.

¿A qué edad se puede empezar a memorizar el Corán?

A cualquier edad: los niños aprenden más rápido, pero un adulto también puede memorizar con constancia, aunque le cueste más esfuerzo. El Profeta ﷺ dijo que quien recita el Corán con dificultad, esforzándose, tiene una doble recompensa (Bujari 4937; Muslim 798): el esfuerzo mismo es adorado por Allah.

¿Es válido escuchar el Corán en el coche o mientras trabajo?

Sí, escuchar el Corán es una forma de recitación y trae recompensa, aunque no sustituye la lectura del propio Mustaf, con los ojos sobre el texto, cuando sea posible. Muchos musulmanes en México aprovechan el trayecto al trabajo para escuchar una sura larga; es una buena costumbre para llenar el día de recuerdo de Allah.

¿Qué es el tajwid y hace falta aprenderlo para leer el Corán?

El tajwid son las reglas de pronunciación correcta del árabe coránico: cómo alargar una vocal, cómo sonar ciertas letras, dónde pausar. No es obligatorio dominarlo para empezar a leer, pero ayuda mucho a leer con corrección y evitar cambiar el sentido del texto; se aprende poco a poco, con un maestro o con clases en la mezquita.

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