Durante un mes al año, un practicante musulmán no come ni bebe nada, ni siquiera agua, desde el alba hasta la puesta del sol. Visto desde fuera, parece exigente; visto desde dentro de la fe, es ante todo un acto de adoración. Pero en las últimas décadas la ciencia ha empezado a medir con precisión qué le pasa al cuerpo humano durante ese ayuno, y los hallazgos —tomados con la humildad que merecen— resultan interesantes. Esta página no propone el Ramadán como una dieta ni como una cura, sino que ordena lo que la adoración pide y lo que la evidencia médica observa.
El ayuno como adoración, primero
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُتِبَ عَلَيْكُمُ الصِّيَامُ كَمَا كُتِبَ عَلَى الَّذِينَ مِن قَبْلِكُمْ لَعَلَّكُمْ تَتَّقُونَ«¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, como se prescribió a quienes os precedieron, para que alcancéis la piedad».
Corán 2:183
El propósito central del ayuno (siyam) es espiritual: entrenar la voluntad, recordar a quienes pasan hambre de verdad, y purificar el corazón. Cualquier beneficio para el cuerpo es, como en el caso de otras órdenes divinas, una consecuencia añadida, no la razón de la obligación. Dicho eso, esa consecuencia existe y vale la pena conocerla.
Lo que la ciencia mide en el cuerpo
La autofagia
En 2016, el biólogo japonés Yoshinori Ohsumi recibió el Premio Nobel de Medicina por describir los mecanismos de la autofagia: el proceso por el cual las células “reciclan” sus componentes dañados o innecesarios para generar energía y renovarse. Periodos prolongados sin comer, como las horas de ayuno diario en Ramadán, activan este proceso con más intensidad que la alimentación continua. Conviene decirlo con precisión y sin exagerar: el descubrimiento de Ohsumi no fue sobre el Ramadán, y la investigación sobre los beneficios exactos de este tipo de ayuno intermitente en humanos sigue avanzando. Es una coincidencia interesante entre una práctica de catorce siglos y un hallazgo reciente, no una profecía científica del Corán.
Sensibilidad a la insulina y peso
Varios estudios sobre el ayuno de Ramadán muestran, en la mayoría de las personas sanas, una mejora temporal de la sensibilidad a la insulina y una ligera reducción de peso durante el mes, aunque buena parte de ese peso suele recuperarse después si los hábitos de alimentación no cambian de forma sostenida. El beneficio depende mucho de qué se come en el suhur y el iftar: un mes de frituras y postres azucarados por la noche anula buena parte del efecto metabólico del ayuno diurno.
Inflamación y descanso digestivo
Dar al sistema digestivo un descanso prolongado cada día, seguido de comidas moderadas, se asocia con marcadores de inflamación más bajos en algunos estudios. El propio cuerpo agradece no procesar alimento de forma constante durante dieciséis horas o más, según la latitud y la época del año.
Sueño y ritmo circadiano en Ramadán
El cambio de horarios de comida durante Ramadán —cenar tarde, levantarse antes del alba para el suhur— altera el ritmo de sueño de mucha gente. Para no arruinar los beneficios del ayuno con noches mal dormidas, ayuda:
- Dormir una siesta corta si el horario laboral lo permite.
- Evitar pantallas y comidas pesadas justo antes de dormir.
- Mantener, en la medida de lo posible, un horario de sueño constante en vez de trasnochar cada noche del mes.
Hidratación en el clima de Guadalajara
En una ciudad con temporadas calurosas como Guadalajara, el reto principal del ayuno no es el hambre sino la sed. Repartir el agua entre el iftar y el suhur, en vez de beberla toda de un golpe, es más eficaz que tomar grandes cantidades justo antes del alba. Conviene también reducir la sal y el azúcar en exceso —ambos aumentan la sed durante el día— e incluir frutas con alto contenido de agua como sandía, melón o naranja.
Ayunar con condiciones médicas: lo que dice el Islam y lo que dice la medicina
El Corán mismo construye las excepciones al ayuno:
وَمَن كَانَ مَرِيضًا أَوْ عَلَىٰ سَفَرٍ فَعِدَّةٌ مِّنْ أَيَّامٍ أُخَرَ«Y quien esté enfermo o de viaje, [ayunará] un número igual de días [más adelante]».
Corán 2:184
| Situación | Qué indica el Islam | Qué añade la guía médica |
|---|---|---|
| Diabetes controlada (dieta o algunos medicamentos orales) | Puede ayunar si su salud lo permite | Riesgo bajo-moderado; control de glucosa recomendado durante el mes |
| Diabetes con insulina o mal control | Exención (fidyah o reposición) | Riesgo alto; las guías internacionales (IDF-DAR) desaconsejan el ayuno sin supervisión estrecha |
| Embarazo o lactancia | Exención si hay riesgo para la madre o el bebé | Depende del embarazo; muchas mujeres sanas ayunan bajo control médico |
| Hipertensión | Exención si el ayuno agrava la condición | Ajuste de horario de medicamentos con el médico |
| Personas mayores | Exención si el ayuno supone un daño real | Vigilar deshidratación e hipoglucemia |
| Deportistas | Pueden ayunar ajustando el entrenamiento | Reducir intensidad en horas de ayuno, priorizar hidratación al romperlo |
En todos los casos donde la exención permanente aplica (una enfermedad crónica sin esperanza razonable de mejora), la alternativa es la fidyah: alimentar a una persona necesitada por cada día no ayunado. Cuando la condición es temporal (un embarazo, una enfermedad pasajera), se repone el número de días después, cuando se pueda. El principio de fondo es siempre el mismo: Allah no quiere que nadie se dañe a sí mismo por cumplir una obligación religiosa.
وَلَا تُلْقُوا بِأَيْدِيكُمْ إِلَى التَّهْلُكَةِ«Y no os arrojéis con vuestras propias manos a la perdición».
Corán 2:195
Qué comer en el suhur y el iftar, según la Sunnah y la nutrición actual
El Profeta ﷺ dio una regla de moderación que hoy cualquier nutriólogo suscribiría:
«El ser humano no llena un recipiente peor que su estómago… le bastan unos cuantos bocados para mantenerse en pie; y si necesita más, que sea un tercio para su comida, un tercio para su bebida y un tercio para su aire [para respirar con holgura]».
Sunan at-Tirmidhi 2380
Para el suhur (la comida antes del alba), el Profeta ﷺ recomendaba no saltárselo, «pues en el suhur hay bendición» (Bujari 1923; Muslim 1095): alimentos de digestión lenta —avena, huevo, yogur, dátiles— sostienen mejor la energía durante el día que un desayuno azucarado. Para el iftar (romper el ayuno), la Sunnah es romperlo cuanto antes tras la puesta del sol, sin retrasarlo (Bujari 1957; Muslim 1098), y el Profeta ﷺ solía hacerlo con dátiles frescos o secos, y si no tenía, con un sorbo de agua (Abu Dawud 2437). Empezar así, en vez de con frituras pesadas, prepara mejor al estómago para el resto de la comida.
Los ayunos voluntarios: un hábito saludable todo el año
Fuera de Ramadán, la Sunnah recomienda ayunos voluntarios que muchos musulmanes mantienen como hábito de vida:
- Lunes y jueves, porque son los días en que, según el hadiz, se presentan las obras de las personas ante Allah, y el Profeta ﷺ dijo que le gustaba que las suyas fueran presentadas mientras ayunaba (Muslim 1162).
- Tres días de cada mes (los llamados “días blancos”, 13, 14 y 15 del mes lunar), una práctica que equivale, según la Sunnah, a ayunar toda la vida por la multiplicación de la recompensa de cada buena obra (verificar la numeración exacta del hadiz según la edición consultada).
Sin buscarlo como objetivo médico, este patrón coincide con protocolos de ayuno intermitente que hoy se estudian por sus posibles beneficios metabólicos, otra coincidencia que conviene mencionar con la misma humildad que las anteriores.
Lo que el ayuno de Ramadán no es
Vale la pena cerrar con dos advertencias honestas. El ayuno de Ramadán no es una dieta para bajar de peso: comer en exceso durante la noche puede anular, o incluso revertir, cualquier beneficio metabólico del día. Tampoco es una cura milagrosa para ninguna enfermedad: es una obligación religiosa con beneficios de salud documentados en la población general, no un tratamiento médico que sustituya a uno. Y el Islam prohíbe expresamente dañarse a uno mismo (2:195): quien tiene una condición médica real no gana mérito espiritual por ayunar en contra de la indicación de su médico; gana mérito por seguir la exención que el propio Corán le ofrece.
En resumen
- El ayuno es, primero, una adoración prescrita en el Corán (2:183); sus beneficios de salud son una consecuencia, no la causa de la obligación.
- La ciencia observa efectos en la autofagia, la sensibilidad a la insulina y la inflamación, con la humildad de que la investigación sigue en curso.
- El sueño, la hidratación y qué se come en el suhur y el iftar determinan si el mes suma o resta a la salud.
- El Corán exime del ayuno a quien está enfermo, embarazada, de viaje o en riesgo real (2:184-185), y prohíbe dañarse a uno mismo (2:195).
- Los ayunos voluntarios (lunes y jueves, tres días al mes) son un hábito saludable sostenido toda la vida.
Si tienes una condición médica y dudas sobre cómo vivir el Ramadán con seguridad, consúltalo con tu médico y, para el lado religioso, con un imam: en la mezquita te orientamos con las páginas de práctica del ayuno y con quien pueda acompañarte.



