En español, “noviazgo” nombra una relación romántica entre dos personas que todavía no se han casado y que quizá nunca lo hagan. Para muchos es la etapa normal antes del matrimonio; para otros, un fin en sí mismo. El Islam mira esta etapa de otra manera. No la ignora ni la prohíbe en bloque: le da otro nombre, otro propósito y otros límites. Se llama khitbah, el compromiso, y esta página explica qué es, en qué se parece y en qué se diferencia del noviazgo, y qué dicen el Corán y la Sunnah sobre cómo conocer a la persona con la que uno quiere casarse.
Por qué el Islam no tiene “noviazgo”
El Corán no habla de novios, pero sí traza una línea muy clara alrededor de la intimidad fuera del matrimonio:
وَلَا تَقْرَبُوا الزِّنَا ۖ إِنَّهُ كَانَ فَاحِشَةً وَسَاءَ سَبِيلًا«No os acerquéis a la fornicación: es una inmoralidad y un mal camino».
Corán 17:32
Fíjate en el verbo: no dice solo “no cometáis”, dice “no os acerquéis”. El Islam protege el matrimonio cerrando también el camino que lleva a la fornicación (zina): las citas a solas, la intimidad progresiva, el “vamos a probar a ver si funciona”. Por eso no existe una etapa en la que dos personas se traten como pareja sin ser esposos.
En la misma línea, el Corán pide a hombres y mujeres por igual bajar la mirada y guardar la castidad (24:30-31), y el Profeta ﷺ enseñó una regla práctica que se repite en toda la vida social del musulmán:
«Que ningún hombre se quede a solas con una mujer, pues el tercero entre ellos es Shaytán».
Sunan at-Tirmidhi 2165
No es una desconfianza hacia las personas sino un realismo sobre la naturaleza humana: la soledad y la cercanía física construyen un deseo que, sin el marco del matrimonio, termina hiriendo a alguien. Casi siempre a la mujer.
Al mismo tiempo, el Islam no propone la soltería ni el amor platónico eterno. Todo lo contrario: empuja al matrimonio y lo facilita.
وَأَنكِحُوا الْأَيَامَىٰ مِنكُمْ وَالصَّالِحِينَ مِنْ عِبَادِكُمْ وَإِمَائِكُمْ ۚ إِن يَكُونُوا فُقَرَاءَ يُغْنِهِمُ اللَّهُ مِن فَضْلِهِ«Casad a los solteros de entre vosotros y a los rectos de vuestros esclavos y esclavas. Si son pobres, Allah los enriquecerá con Su favor».
Corán 24:32
«Oh jóvenes: quien de vosotros pueda casarse, que se case, porque eso le ayuda a bajar la mirada y a guardar su castidad. Y quien no pueda, que ayune, porque el ayuno le sirve de freno».
Sahih al-Bujari 5065
La respuesta islámica al deseo natural entre un hombre y una mujer no es el noviazgo indefinido, sino un camino corto y honesto hacia el matrimonio. Ese camino es la khitbah.
Qué es la khitbah (el compromiso)
La khitbah (الخِطبة) es la petición de mano y el periodo que va desde que una familia acepta la petición hasta que se celebra el contrato de matrimonio (el nikah). Tiene tres características que la distinguen de un noviazgo:
- Tiene un destino claro. Se entra en ella para decidir si casarse, no para “estar juntos”. Si la respuesta es no, se termina con respeto y sin deuda.
- Es pública. La familia de ella y la de él saben lo que pasa. El Islam desconfía de lo oculto: lo que se hace a escondidas de los padres suele ser lo que no debería hacerse.
- No convierte a los dos en pareja. Los comprometidos siguen siendo dos personas ajenas entre sí a efectos de intimidad: no se quedan a solas, no hay contacto físico ni conversaciones de alcoba. Eso llega con el nikah, que puede ser tan pronto como los dos quieran.
En la práctica, la khitbah funciona así: el hombre, por sí mismo o a través de su familia, expresa a la familia de la mujer, y en concreto a su wali (su tutor: el padre, o en su ausencia el abuelo, el hermano, el tío), el deseo de casarse con ella. Ella es consultada, y su respuesta es la que cuenta. Si acepta, comienza el periodo de conocerse.
«Si os pide en matrimonio alguien cuya religión y carácter os complacen, casadlo. Si no lo hacéis, habrá corrupción en la tierra».
Sunan at-Tirmidhi 1084
Este hadiz tiene dos filos. Enseña a los padres qué mirar en un pretendiente, y les advierte que poner barreras innecesarias (dinero, apellidos, nacionalidad, una boda que no pueden pagar) empuja a los jóvenes a caminos peores.
Una regla de caballerosidad
El Profeta ﷺ prohibió que un hombre pidiera en matrimonio a una mujer que ya está comprometida con otro, hasta que ese compromiso se rompa o el primero le dé permiso (Bujari 5142). La khitbah, aunque no es un contrato, crea un derecho que los demás deben respetar.
Conocerse: qué está permitido
Un malentendido frecuente es pensar que en el Islam uno se casa “a ciegas”. La Sunnah dice justo lo contrario. Un compañero le contó al Profeta ﷺ que se había comprometido con una mujer de los Ansar, y él le preguntó:
«¿La has visto?». «No», respondió. «Pues ve y mírala, porque en los ojos de los Ansar hay algo».
Sahih Muslim 1424
Y a al-Mughirah ibn Shuʿbah, que también iba a comprometerse, le dijo:
«Mírala, pues es más probable que así haya afecto duradero entre vosotros».
Sunan at-Tirmidhi 1087
El Profeta ﷺ quería matrimonios que duraran, y sabía que para eso hace falta conocerse y sentir atracción. Por eso, durante la khitbah:
- Pueden verse, con naturalidad, en presencia de un mahram de ella (padre, hermano, tío) o en un lugar donde no estén a solas. Ella puede vestir como viste normalmente ante gente de fuera de casa.
- Pueden conversar de todo lo que importa para una vida en común: la fe y cómo la practican, qué esperan del matrimonio, los hijos, el dinero, el trabajo, dónde vivir, la relación con las familias, la salud. Cuanto más honesta sea esta etapa, menos sorpresas habrá después.
- Pueden preguntar a terceros. Es Sunnah pedir referencias: ¿cómo trata a su madre? ¿Cumple lo que promete? ¿Cómo se comporta cuando se enoja? Los amigos, los vecinos y el imam de la comunidad son fuentes legítimas.
- Pueden rezar juntos la decisión, cada uno por su lado, con la oración de istikhara (ver más abajo).
Lo que no cambia es la regla de la soledad:
«Que ningún hombre se quede a solas con una mujer sin que esté con ella un mahram».
Sahih al-Bujari 5233
Tampoco hay contacto físico ni palabras de intimidad. No porque el deseo sea malo (es un regalo de Allah para el matrimonio), sino porque hasta el nikah esa persona todavía no es tu esposo o tu esposa, y podría no llegar a serlo.
¿Y las redes sociales y el teléfono?
El Corán y la Sunnah no hablan de aplicaciones, pero sí de principios que las abarcan. Una conversación por mensaje entre dos comprometidos con miras al matrimonio, con la familia informada, es una forma actual de “conocerse”. Un chat secreto, a medianoche, con confidencias y fotos, es la misma soledad que el hadiz prohíbe, solo que sin paredes. El criterio que muchos estudiosos recomiendan es sencillo: si el contenido no lo podrías leer delante de tu padre o del suyo, no debería existir.
Cómo elegir: los criterios del Profeta ﷺ
«La mujer se pide en matrimonio por cuatro cosas: por su riqueza, por su linaje, por su belleza y por su religión. Elige a la de religión y prosperarás».
Sahih al-Bujari 5090; Sahih Muslim 1466
El hadiz no dice que la belleza o la posición no importen; dice que no son la base. La religión, entendida como una fe viva que se traduce en carácter, es lo que sostiene un matrimonio cuando la belleza cambia y el dinero falta. Y la regla es simétrica: para la mujer y su familia, el hadiz de Tirmidhi 1084 pone exactamente el mismo criterio para el hombre: religión y carácter.
Algunas preguntas concretas que ayudan a mirar la religión sin quedarse en las apariencias:
- ¿Reza las cinco oraciones? El salat es el termómetro de la relación de una persona con Allah, y quien es constante con Allah suele serlo con las personas.
- ¿Cómo trata a sus padres y hermanos? Nadie trata a su esposa o esposo mejor de lo que trata a su madre.
- ¿Es honesto con el dinero? ¿Tiene deudas que oculta?
- ¿Cómo habla de sus ex-parejas, jefes o amigos? Quien insulta a los ausentes te insultará a ti.
- ¿Qué quiere hacer con su vida y en qué papel te ve en ella?
Y un consejo del Profeta ﷺ que muchas familias olvidan: la sencillez. Cuanto más costosa se vuelve la boda, más se retrasa el matrimonio y más tiempo pasan los jóvenes en el limbo. “El mejor matrimonio es el más fácil” (Sunan Abu Dawud 2117).
La oración de istikhara
Cuando has hecho tu parte (conocer, preguntar, pensar), llega la parte de Allah. El Profeta ﷺ enseñó a sus compañeros una oración para las decisiones importantes: se rezan dos rakʿah voluntarias y después se dice esta súplica:
«Oh Allah, te pido que me guíes con Tu conocimiento y que me des fuerza con Tu poder, y te pido de Tu inmenso favor. Porque Tú puedes y yo no, Tú sabes y yo no, y Tú conoces lo oculto. Oh Allah, si sabes que este asunto (y aquí se nombra el matrimonio con tal persona) es bueno para mí en mi religión, en mi vida y en mi destino final, decrétalo para mí, facilítamelo y bendícemelo. Y si sabes que es malo para mí en mi religión, en mi vida y en mi destino final, apártalo de mí y apártame de él, decreta para mí el bien donde esté y hazme estar contento con ello».
Sahih al-Bujari 1162
La istikhara no es un sueño ni una señal mágica: es poner la decisión en manos de Quien sabe lo que tú no sabes, y aceptar con tranquilidad cómo se desarrollen las cosas después. Si el camino se abre, adelante. Si se cierra, también es una respuesta.
Con quién no se puede casar uno
Antes de comprometerse conviene saber que el Corán prohíbe el matrimonio con ciertos parientes (los mahram): la madre, las hijas, las hermanas, las tías, las sobrinas, la madre de leche y las hermanas de leche, la suegra, la hijastra criada en casa, la nuera y, para la mujer, los equivalentes (4:23). También está prohibido casarse con una mujer casada o que está todavía en su ʿiddah (el periodo de espera tras un divorcio o una viudez); durante ese tiempo se puede insinuar la intención, pero no cerrar el compromiso (2:235).
Sobre el matrimonio con personas de otra religión, lo tratamos en la página del matrimonio en el Islam.
Cuando la khitbah termina sin boda
Un compromiso puede romperse, y el Islam lo contempla sin drama. No es un divorcio: no hay ʿiddah ni consecuencias legales, porque no hubo contrato. Lo que sí hay son deberes morales:
- Decirlo con claridad y respeto, sin desaparecer ni humillar. La otra persona y su familia merecen una respuesta.
- Devolver los regalos condicionados al matrimonio, especialmente si se adelantó parte del mahr (la dote).
- Guardar lo que se supo. Todo lo que uno conoció de la otra persona durante la khitbah es una confianza, y revelarlo después es traición.
Muchos matrimonios felices empezaron con una khitbah anterior que no llegó a nada. Que termine no es un fracaso: es exactamente para lo que sirve.
En resumen
- El Islam no tiene noviazgo como relación íntima previa al matrimonio, porque el Corán ordena no acercarse a la fornicación (17:32).
- Lo que sí tiene es la khitbah: un compromiso serio, público y con destino al matrimonio, en el que los dos se conocen sin quedarse a solas.
- La Sunnah anima a verse, conversar y preguntar antes de decidir, y da el criterio: religión y carácter por encima de belleza, dinero y linaje.
- La decisión se apoya en la istikhara, y la boda debe ser lo más sencilla y pronta posible.
- Si el compromiso no prospera, se termina con respeto y sin consecuencias legales.
Si estás en esta etapa y tienes dudas concretas, pregunta con confianza en la mezquita: para eso estamos.



