Capítulo 16 · Medina · año 8 de la Hégira, 630 d.C.

La conquista pacífica de La Meca

El hombre que había sido expulsado de su ciudad regresó a ella para perdonar, no para vengarse.

La ruptura del tratado

La paz de Hudaybiyyah, pensada para durar diez años, se sostuvo apenas dos. Un grupo aliado de Quraysh atacó por sorpresa a una tribu que se encontraba bajo la protección expresa de los musulmanes, causando varias muertes. Cuando la noticia llegó a Medina, el Profeta ﷺ entendió que aquello constituía una violación clara de los términos pactados, y que Quraysh, lejos de reparar el daño cuando se le pidió, se mostró incapaz o poco dispuesta a hacerlo.

Ante esa ruptura, el Profeta ﷺ comenzó los preparativos para marchar sobre La Meca, esta vez no como peregrino detenido en sus puertas, sino al mando de un ejército considerable, reunido en parte gracias a las numerosas tribus que se habían unido al Islam durante los años de paz. Se cuenta que ordenó mantener el mayor sigilo posible sobre sus planes, buscando evitar que Quraysh se preparara para una resistencia prolongada que solo aumentaría el derramamiento de sangre.

Una entrada casi sin resistencia

Cuando el ejército musulmán se aproximó a La Meca, la magnitud de la fuerza reunida —muy superior a cualquier cosa que los mecanos pudieran oponer— convenció a la mayoría de que la resistencia armada sería inútil y suicida. El propio Abu Sufyan, quien había sido durante años uno de los principales líderes de la oposición a los musulmanes, viajó a encontrarse con el Profeta ﷺ, terminó aceptando el Islam y regresó a la ciudad a anunciar que no había fuerza capaz de detener aquel avance.

El Profeta ﷺ, antes de entrar, dio instrucciones precisas a sus comandantes: debía evitarse todo combate salvo en caso de ataque directo contra ellos. Su intención no era saquear ni castigar a la ciudad, sino recuperar pacíficamente el lugar del que él y su comunidad habían sido expulsados años atrás. En efecto, la entrada se produjo con apenas una breve resistencia aislada en un sector de la ciudad, rápidamente contenida, mientras el resto de La Meca se abría sin lucha.

El perdón general

Lo que siguió marcó profundamente la memoria de la comunidad musulmana. Muchos en La Meca temían una represalia proporcional a los años de persecución, tortura y destierro que los primeros musulmanes habían sufrido a manos de los propios mecanos. El Profeta ﷺ, sin embargo, se dirigió a la ciudad reunida y proclamó un perdón general, incluso hacia quienes habían sido sus enemigos más declarados y habían causado sufrimiento directo a sus seguidores más cercanos. Se cuenta que preguntó a los mecanos qué esperaban de él, y ante su silencio o sus respuestas temerosas, respondió con las mismas palabras que, según la tradición, había usado antes el profeta Yusuf con sus hermanos: que no habría reproche ese día, y que quedaban libres.

Ese acto de clemencia, dirigido a una ciudad entera que lo había rechazado, exiliado y combatido durante casi veinte años, quedó como uno de los momentos más recordados de toda su vida.

El retorno al monoteísmo original

El Profeta ﷺ se dirigió después hacia la Kaaba, el santuario que Ibrahim e Ismail habían erigido siglos atrás para la adoración exclusiva de Allah, y que con el tiempo se había llenado de ídolos y estatuas. Uno por uno, ordenó retirar y destruir esos ídolos, recitando mientras lo hacía un versículo que anunciaba el fin definitivo de la falsedad y la llegada de la verdad (Corán 17:81). Con ese gesto, la casa sagrada quedaba devuelta, después de generaciones, al propósito con el que había sido construida desde un principio.

La conquista de La Meca, lograda casi sin derramamiento de sangre y coronada por el perdón en lugar de la venganza, se convirtió en el sello de una misión que nunca había buscado el poder por sí mismo, sino la restauración de la adoración exclusiva a Allah y la reconciliación de un pueblo dividido durante generaciones.

Fuentes

  1. Corán 110:1-3

Preguntas frecuentes

¿Por qué se rompió el Tratado de Hudaybiyyah?

Un grupo aliado de Quraysh atacó a una tribu que estaba bajo la protección de los musulmanes, violando así una de las condiciones centrales del tratado de paz de diez años, lo que dejó a los musulmanes en libertad de responder.

¿Qué hizo el Profeta ﷺ al entrar en La Meca?

Ordenó evitar el derramamiento de sangre, concedió un perdón general a la población, incluidos antiguos enemigos declarados, y destruyó los ídolos que rodeaban la Kaaba, devolviendo el santuario al monoteísmo original de Ibrahim.