Capítulo 7 · Meca · años 4-7 de la revelación

La predicación pública y la persecución en La Meca

El mensaje se hizo público y la persecución se hizo real, pero también llegó el primer refugio.

El mensaje se hace público

Durante los primeros años, la llamada del Profeta Muhammad ﷺ se transmitió en privado, entre familiares y amigos de confianza. Pero llegó el momento en que Allah le ordenó anunciar el mensaje abiertamente a toda La Meca. El Profeta ﷺ subió al monte As-Safa y llamó a los clanes de Quraysh uno por uno, preguntándoles si le creerían si les dijera que un ejército venía a atacarlos por el otro lado de la montaña. Todos respondieron que sí, pues su honestidad era reconocida por todos. Entonces les advirtió que un castigo severo les esperaba si no abandonaban la adoración de los ídolos y reconocían solo a Allah.

La respuesta inicial fue de sorpresa, pero pronto se transformó en rechazo abierto. Su propio tío Abu Lahab, presente ese día, lo insultó públicamente. A partir de entonces, el mensaje del Islam dejó de ser un asunto privado y se convirtió en un desafío directo al orden religioso y social de La Meca.

Burlas, presión social y boicot

Los líderes de Quraysh comprendieron que el monoteísmo predicado por el Profeta ﷺ ponía en riesgo el prestigio de La Kaaba como centro de peregrinación pagana, además de trastocar profundamente el orden tribal y comercial de la ciudad. Su primera respuesta fue el ridículo: llamaban loco al Profeta ﷺ, se burlaban de él en las calles y trataban de desacreditarlo ante los visitantes que llegaban a La Meca durante la temporada de peregrinación.

Cuando las burlas no lograron detener el crecimiento de la comunidad musulmana, la presión se intensificó. Familias enteras presionaron a sus miembros que habían aceptado el Islam, aislándolos socialmente y, en muchos casos, sometiéndolos a un boicot comercial. Quienes gozaban de protección tribal fuerte, como el propio Profeta ﷺ gracias al respaldo de su tío Abu Talib, quedaban relativamente resguardados de la violencia física directa, aunque no de la hostilidad constante. Abu Talib, sin haber aceptado el Islam, nunca dejó de proteger a su sobrino frente a los demás clanes de Quraysh.

La tortura de los más vulnerables

Quienes carecían de esa protección tribal sufrieron las peores consecuencias. Los musulmanes de bajo estatus social, esclavos o personas sin clan poderoso que los respaldara, fueron víctimas de una persecución física brutal. El caso más recordado es el de Bilal ibn Rabah, un esclavo abisinio que su amo, Umayya ibn Jalaf, torturaba exponiéndolo al sol ardiente sobre la arena caliente con una piedra pesada sobre el pecho, exigiéndole que renegara del Islam. Bilal respondía únicamente con la palabra “Ahad” (“Uno”), afirmando la unicidad de Allah incluso en medio del sufrimiento. Su liberación, comprada más tarde por Abu Bakr, se recuerda como un acto ejemplar de solidaridad entre los primeros musulmanes.

El refugio en Abisinia

Ante el aumento de la persecución, el Profeta ﷺ aconsejó a un grupo de sus seguidores que emigraran a Abisinia, al otro lado del Mar Rojo, donde gobernaba un rey cristiano conocido por su justicia, el Negus. Este primer grupo de emigrantes encontró protección bajo su gobierno, incluso cuando una delegación de Quraysh viajó hasta allí para exigir su devolución. El Negus escuchó a ambas partes y, tras oír la explicación de los musulmanes sobre su fe, decidió protegerlos y rechazar las peticiones de sus perseguidores.

Este episodio quedó como un temprano testimonio de convivencia pacífica: una comunidad musulmana perseguida encontró refugio seguro bajo la justicia de un gobernante de otra fe, un ejemplo que los musulmanes recuerdan con gratitud hasta hoy.

Hacia años aún más duros

La persecución en La Meca no hizo sino intensificarse en los años siguientes, y Quraysh pronto buscaría formas más organizadas de aislar al Profeta ﷺ y a su clan. El siguiente capítulo narra el boicot total contra su familia y los años de dolor que se conocerían como el Año de la Tristeza.

Fuentes

  1. Ibn Hisham, As-Sira an-Nabawiyya
  2. Ibn Kazir, As-Sira an-Nabawiyya

Preguntas frecuentes

¿Por qué Quraysh se opuso tan violentamente al mensaje del Profeta ﷺ?

El llamado al monoteísmo puro amenazaba directamente los intereses religiosos, sociales y comerciales de los líderes de Quraysh, que se beneficiaban del culto a los ídolos en La Kaaba y temían perder su estatus y el orden tribal establecido.

¿Por qué el Profeta ﷺ envió a un grupo de musulmanes a Abisinia?

Ante el aumento de la persecución, el Profeta ﷺ supo que el rey cristiano de Abisinia, el Negus, era un gobernante justo. Envió allí a un grupo de compañeros para que pudieran practicar su fe en paz, lejos de la hostilidad de La Meca.