Los abuelos que crían a sus nietos

بِرّ الوَالِدَيْنbirr al-walidayn

Honrar al mayor que ahora, de nuevo, está criando.

Familia · La familia grandeSegún el Corán y la Sunnah

Las manos de tres generaciones —abuelos y un niño pequeño— formando un círculo sobre una mesa.
Las manos de tres generaciones —abuelos y un niño pequeño— formando un círculo sobre una mesa.Foto: Barnabas Piper / Unsplash

En muchas familias mexicanas, la abuela o el abuelo terminan criando a sus nietos por segunda vez: porque los padres migraron al norte a trabajar, porque el matrimonio de los hijos se rompió y nadie más pudo hacerse cargo, o porque uno de los padres, o ambos, simplemente se ausentaron. Es una realidad extendida y poco reconocida: personas que ya educaron a sus propios hijos vuelven, con menos fuerza física y a veces con menos recursos, a levantarse de madrugada, a hacer la tarea, a ir a las juntas de la escuela. Esta página está escrita para ellos, y para las familias que dependen de su generosidad.

El honor a los mayores, ahora criando de nuevo

«No es de los nuestros quien no tiene misericordia con nuestros pequeños ni respeta a nuestros mayores».

Sunan at-Tirmidhi 1919

Este hadiz suele citarse para hablar del trato que los adultos deben a los niños y a los ancianos por separado, pero en la situación de los abuelos que crían se cumplen las dos partes a la vez: quien no tiene misericordia con los pequeños que ahora dependen del abuelo, y quien no respeta al abuelo que asumió esa carga en su vejez, se aparta de lo que el Profeta ﷺ describió como parte esencial de ser musulmán. La comunidad —hijos, nueras, yernos, hermanos, la mezquita entera— tiene una responsabilidad compartida hacia estas familias.

Por qué ocurre: migración, trabajo, abandono

Las razones por las que los abuelos terminan al frente de la crianza varían, pero en México se repiten tres con frecuencia: la migración de uno o ambos padres a Estados Unidos u otra ciudad en busca de trabajo (ver migración y familia separada), jornadas laborales tan largas que los padres no logran estar presentes en el día a día aunque vivan en la misma casa, y el abandono parcial o total de uno de los padres, dejando al otro sin capacidad de sostener solo la crianza y el trabajo. Sea cual sea la causa, el niño necesita la misma cosa: estabilidad, cariño y alguien presente, y los abuelos suelen ser quienes primero levantan la mano para darle eso, muchas veces sin que nadie se los pida formalmente.

Los derechos de los abuelos: descansar y ser mantenidos

El Corán ordena tratar a los padres ancianos con la palabra más amable, sin el más mínimo signo de fastidio (17:23), y ese mandato no se suspende porque además estén criando nietos. Los abuelos que asumen esta carga siguen teniendo derecho a:

  • Descanso real, no una crianza de tiempo completo sin ningún alivio ni relevo.
  • Sustento, si sus recursos son limitados: los padres ausentes, si tienen medios, deben seguir aportando económicamente aunque no hagan la crianza diaria (2:233); si los padres no pueden, otros hijos, sobrinos o incluso el zakat de la comunidad pueden y deben ayudar.
  • Respeto en las decisiones de crianza, especialmente cuando llevan años a cargo del niño y conocen mejor su día a día que un padre ausente que aparece de vez en cuando a opinar.
  • No ser tratados como una solución gratuita e ilimitada: ayudar con cariño no significa renunciar a poner límites sobre cuánto pueden dar.

Los límites con los padres ausentes

Es común, y difícil, que un padre o una madre que dejó a sus hijos con los abuelos —por trabajo, migración o desinterés— espere que la crianza siga así indefinidamente sin asumir ninguna parte, ni siquiera económica. Los abuelos tienen todo el derecho, religioso y práctico, de:

  1. Pedir con claridad el sustento que corresponde al padre o la madre, recordándoles que sigue siendo su obligación (2:233), no un favor de los abuelos.
  2. Fijar un tiempo o una condición cuando la situación se prolonga sin fecha clara, sobre todo si su salud empieza a resentirse.
  3. Buscar el relevo de otros familiares —tíos, hermanos mayores del niño ya adultos— cuando la carga sea demasiado grande para sostenerla solos.

Poner estos límites no contradice la misericordia que el Islam pide: al contrario, protege la posibilidad de seguir dando ese cuidado con salud y sin resentimiento.

La energía, la salud y el relevo

Criar a un niño pequeño exige una energía física que disminuye naturalmente con la edad. Reconocerlo no es debilidad ni falta de amor: es honestidad necesaria. La comunidad de la mezquita puede jugar aquí un papel real: acompañar a los abuelos en trámites, ofrecer ratos de cuidado del niño para que ellos descansen, ayudar económicamente cuando el zakat lo permita, y simplemente preguntar cómo están, algo que muchas veces nadie hace por quien parece “tenerlo todo resuelto” solo porque no se queja.

Más allá de la crianza diaria, muchos abuelos que crían a sus nietos enfrentan un vacío legal: sin la patria potestad o al menos una guarda y custodia reconocida, no pueden inscribirlos en la escuela, autorizar una cirugía de emergencia, o tramitar documentos oficiales. En México es posible solicitar ante un juez familiar la guarda y custodia cuando los padres están ausentes de forma prolongada o no pueden ejercerla, sin que esto tenga que ser un proceso hostil contra los padres: muchas familias lo tramitan de común acuerdo, precisamente para proteger al niño y facilitar la vida diaria de quien lo cría. El Islam no pone ningún obstáculo a usar este recurso legal: al contrario, clarificar la situación protege tanto al niño como a los abuelos de complicaciones innecesarias.

El duelo silencioso de los abuelos

Criar de nuevo en la vejez no solo implica esfuerzo físico: también trae un duelo particular que rara vez se nombra. Es el duelo por la etapa de vida que se esperaba —más descanso, más tiempo con la pareja, menos responsabilidad— y que no llegó como se planeó; y, con frecuencia, es también el duelo por el propio hijo o hija que no pudo o no quiso hacerse cargo, una decepción que duele de una forma distinta a cualquier otra pérdida. El Islam no pide reprimir ese duelo ni sentir solo gratitud por la oportunidad de servir: permite sentir las dos cosas a la vez, el amor profundo por el nieto y la tristeza legítima por lo que se esperaba de un hijo adulto y no llegó. Hablarlo con otras personas en la misma situación —muchas veces disponibles dentro de la propia comunidad de la mezquita— ayuda a que ese duelo no se cargue en silencio absoluto.

El niño que tiene dos madres

Cuando la madre biológica está ausente por migración o por otras razones pero mantiene contacto, y la abuela hace la crianza del día a día, el niño crece con dos figuras maternas. Esto no tiene que ser un conflicto: cada una puede ocupar su lugar sin competir, hablando con honestidad al niño sobre su situación, sin que ninguna hable mal de la otra frente a él. Los niños perciben con claridad la tensión entre los adultos que los cuidan, y la paz entre la abuela y la madre —aunque estén lejos una de otra— es uno de los mejores regalos que pueden darle.

La abuela conversa con nietos no musulmanes

Una situación particular, cada vez más común en la comunidad de Guadalajara: una abuela que se convirtió al Islam, cuyos hijos y nietos no son musulmanes, y que además asume parte de la crianza de esos nietos. Puede hacerlo con toda naturalidad, siendo ejemplo con su carácter, su honestidad y su cariño más que con explicaciones religiosas constantes, tal como se aborda en la conversa y su familia. El amor de una abuela no depende de que sus nietos compartan su fe, y muchas veces es precisamente ese ejemplo silencioso el que después despierta preguntas sinceras en los nietos ya adultos.

La recompensa de quien cuida

«Quien facilita el camino a otra persona, Allah le facilita a él el camino al Paraíso… y Allah ayuda al siervo mientras el siervo ayuda a su hermano».

Sahih Muslim 2699

Los abuelos que crían de nuevo, en silencio, sin reconocimiento público ni gratitud visible casi nunca, están entre quienes más se acercan al espíritu de este hadiz: facilitan el camino de un niño que, sin ellos, tendría un camino mucho más difícil. Lo hacen, además, en una edad en la que el mundo suele dejar de esperar sacrificios de ellos. Es una de las formas más silenciosas y más profundamente recompensadas de vivir la fe.

Cuando son los propios abuelos quienes migraron

En algunas familias mexicanas ocurre el patrón inverso: son los abuelos quienes migraron al norte años atrás, y ahora, ya mayores, regresan a México para ayudar a criar a los nietos mientras el padre o la madre trabaja en Estados Unidos, cerrando un ciclo migratorio a lo largo de dos generaciones (ver migración y familia separada). Estas familias suelen combinar el idioma, las costumbres de dos países y, a veces, dos niveles distintos de práctica religiosa entre generaciones. El principio islámico no cambia con la geografía: honrar al mayor, cuidar al pequeño, y que cada quien aporte según lo que puede, sea desde Guadalajara o desde Chicago.

En resumen

  • Los abuelos que crían a sus nietos merecen honor y misericordia doble (Tirmidhi 1919): por ser mayores y por la carga que asumen.
  • Tienen derecho a descanso, sustento y respeto en sus decisiones de crianza; los padres ausentes conservan su obligación económica (2:233).
  • Es válido y necesario poner límites cuando la carga supera su salud o su capacidad.
  • Un niño puede crecer bien con dos figuras maternas si hay paz entre ellas.
  • Criar de nuevo en la vejez es una de las formas de servicio más recompensadas según la Sunnah (Muslim 2699).

¿Estás criando a tus nietos y necesitas apoyo o un relevo temporal? En la mezquita de Guadalajara podemos ayudarte a organizarlo. Escríbenos o consulta nuestras actividades.

Fuentes

Las aleyas se citan como sura:aleya. Los hadices, con su colección y número según las ediciones de referencia. Las traducciones son nuestras, cuidando el sentido del árabe.

  1. Sunan at-Tirmidhi 1919 — «No es de los nuestros quien no tiene misericordia con el pequeño ni respeta al mayor».
  2. Sahih Muslim 2699 — quien facilita el camino a otro, Allah le facilita el camino al Paraíso.
  3. Corán 17:23-24 — el honor y la palabra amable hacia los padres ancianos.
  4. Corán 2:233 — la crianza y el sustento del niño.

Preguntas frecuentes

¿Tienen los abuelos obligación religiosa de criar a sus nietos?

No existe una obligación fija como la que tienen los padres directos, pero sí es un acto de gran mérito y de silat ar-rahim (mantener los lazos de familia) cuando los padres no pueden o no están: por migración, trabajo, enfermedad o abandono. Al mismo tiempo, los abuelos tienen ellos mismos derechos a ser cuidados y respetados en su vejez (17:23), y esos dos derechos deben equilibrarse, no oponerse.

¿Puede exigirse a los abuelos que críen si ya no tienen fuerzas?

No se les puede imponer más allá de su capacidad real. Si su salud o su energía no alcanzan para la crianza activa de niños pequeños, es responsabilidad de los padres ausentes, de otros hermanos, tíos o de la comunidad, encontrar un relevo, y no dejar que los abuelos carguen solos algo que ya no pueden sostener sin dañar su propia salud.

¿Cómo se ponen límites con un padre o madre ausente que espera que los abuelos críen indefinidamente?

Con franqueza y sin culpa: los abuelos pueden y deben decir cuánto pueden dar de tiempo, energía y dinero, y pedir al padre o madre ausente que cumpla su parte, incluido el sustento económico (2:233), que sigue siendo su obligación aunque los abuelos hagan la crianza diaria. Ayudar no significa asumir toda la responsabilidad de por vida sin límite.

¿Qué pasa si el nieto tiene "dos madres": la abuela y su propia madre a distancia?

No hay ningún problema islámico en que un niño reciba amor y crianza de dos figuras maternas distintas; lo importante es que ambas hablen con honestidad al niño sobre su situación, sin competir por su cariño ni hablar mal la una de la otra frente a él, y que la madre biológica, aunque esté lejos, mantenga el contacto y el vínculo en la medida de lo posible.

¿Puede una abuela conversa criar nietos que no son musulmanes?

Sí, con el mismo amor y la misma paciencia que cualquier abuela; puede compartir su fe con naturalidad, sin imponerla, siendo ejemplo con sus acciones más que con discursos, tal como se explica en la página sobre la conversa y su familia. El cariño y el cuidado no dependen de que el nieto comparta su religión.

¿Qué recompensa promete el Islam a los abuelos que crían?

El Profeta ﷺ enseñó que quien facilita el camino a otra persona, Allah le facilita a él el camino al Paraíso (Muslim 2699), y el honor a los mayores va acompañado, en la Sunnah, del honor de servir a la familia. Criar de nuevo, en la vejez, a un nieto que lo necesita, es una de las formas más silenciosas y más recompensadas de vivir la fe.

Sigue explorando