Capítulo 18 · Medina · año 11 de la Hégira, 632 d.C.

El fallecimiento del Profeta ﷺ y su legado

Se fue el hombre, pero quedó el mensaje: un Libro preservado y un ejemplo de vida que sigue guiando a millones.

Los últimos días en Medina

Poco después de regresar del Hajj de la Despedida, el Profeta ﷺ comenzó a sentir un debilitamiento físico progresivo. Durante sus últimos días, siguió acudiendo cuando podía a dirigir la oración en la mezquita de Medina, apoyándose en compañeros cercanos, y dedicó buena parte de ese tiempo a dar consejos finales a quienes lo visitaban, a manumitir siervos y a repartir lo poco que conservaba de bienes materiales, fiel a la sencillez con la que había vivido toda su vida a pesar de ser el líder de una comunidad ya extendida por gran parte de Arabia.

Su fallecimiento ocurrió en Medina, en la habitación de su esposa Aisha, quien lo acompañó hasta el último momento. La noticia se extendió con rapidez por la ciudad, y la reacción de la comunidad fue de una conmoción profunda: para muchos compañeros resultaba casi inconcebible que aquel hombre, a través del cual les había llegado la revelación de Allah durante más de veinte años, pudiera realmente haber muerto.

Las palabras serenas de Abu Bakr

En medio de esa conmoción, algunos compañeros se negaban a aceptar lo ocurrido, y hubo incluso quien llegó a declarar públicamente que el Profeta ﷺ no había muerto, sino que retornaría. Fue entonces cuando Abu Bakr, uno de los compañeros más cercanos y de mayor confianza del Profeta ﷺ, se dirigió a la multitud reunida en la mezquita con una serenidad que quedó grabada en la memoria musulmana desde entonces.

Recordó a los presentes que Muhammad ﷺ era, ante todo, un ser humano mortal, tal como lo habían sido todos los profetas que le precedieron, y que su muerte no invalidaba ni disminuía en nada el mensaje que había transmitido. Citó entonces un versículo del Corán que ya había sido revelado antes de ese día:

"Muhammad no es sino un Mensajero; antes de él pasaron otros mensajeros. ¿Acaso si muriera o fuera matado os volveríais atrás?" (Corán 3:144)

Y añadió unas palabras que resumían con claridad la diferencia esencial entre el mensajero y Quien lo había enviado: quien adoraba a Muhammad debía saber que Muhammad había muerto, pero quien adoraba a Allah debía saber que Allah permanece vivo y jamás muere. Esas palabras devolvieron la calma a una comunidad que, por un momento, temió desmoronarse junto con la pérdida de su líder.

Lo que permanece

Con el paso de los siglos, lo que Abu Bakr afirmó aquel día se ha confirmado una y otra vez. El Corán, que el Profeta ﷺ recibió y transmitió a lo largo de más de dos décadas, permanece hasta hoy preservado en su idioma original, memorizado por millones de musulmanes en todo el mundo generación tras generación, cumpliendo así la promesa divina de su conservación (Corán 15:9). Junto a él quedó su Sunnah, el ejemplo detallado de su vida, sus palabras y su conducta, recogido con enorme cuidado por generaciones de compañeros y transmisores que se preocuparon por que nada se perdiera ni se distorsionara.

Y quedó, sobre todo, una comunidad. Aquella pequeña congregación que había comenzado con unos pocos creyentes perseguidos en La Meca se convirtió, en el espacio de una sola vida humana, en una comunidad extendida por toda Arabia, y en los siglos siguientes por buena parte del planeta. Hoy esa misma comunidad sigue viva en ciudades grandes y pequeñas de todo el mundo, incluida esta modesta comunidad musulmana de Guadalajara que, muchos siglos y muchos kilómetros después de Medina, sigue recitando el mismo Corán, siguiendo el mismo ejemplo, y encontrando en la vida de aquel hombre —huérfano, pastor, comerciante honesto, esposo, padre, y finalmente Mensajero de Allah— la misma guía serena que sostuvo a sus primeros compañeros.

Con su fallecimiento se cerró la etapa de la revelación, pero no se cerró su historia. Esa historia sigue escribiéndose hoy, en cada persona que abre el Corán, en cada oración recitada, y en cada corazón que encuentra en su vida un ejemplo digno de ser seguido.

Fuentes

  1. Corán 3:144
  2. Corán 15:9

Preguntas frecuentes

¿Qué dijo Abu Bakr cuando el Profeta ﷺ falleció?

Recordó a la comunidad, conmocionada y en parte incrédula ante la noticia, que Muhammad ﷺ era un ser humano mortal como cualquier profeta antes que él, y que quien adoraba a Muhammad debía saber que había muerto, pero quien adoraba a Allah debía saber que Allah permanece vivo y no muere jamás.

¿Qué queda hoy del legado del Profeta ﷺ?

Queda el Corán, preservado en su idioma original desde su revelación; la Sunnah, su ejemplo de vida documentado por generaciones de compañeros y transmisores; y una comunidad musulmana global que continúa practicando ese mensaje en todo el mundo, incluidas comunidades pequeñas como la de Guadalajara.